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viernes, 31 de enero de 2014

Capítulo 18: Un dulce final

El taxi se detuvo en el terrible accidente del que Alison había sido víctima. Paolo y Nicky se bajaron preocupados. Alison estaba medio inconsciente, con la cara en el volante y ensangrentada, con miles de pedazos del vidrio roto del parabrisas sobre su cabeza.



-¡Alison, por Dios! -gritó Nicky aterrada al verla.

-¡Señorita Alison! -gritó de igual manera Paolo e inmediatamente corrió a sacar a Alison de allí. Paolo abrió la puerta con desesperación, pero con cuidado recostó a Alison en el asiento del auto. A lo lejos, ya se escuchaba la sirena de una ambulancia. El rostro de la joven estaba ensangrentado, por diversos golpes en el labio y la frente, incluso la ropa estaba manchada de sangre.

-Veo a Alison muy grave -dijo Nicky-. Menos mal ahí ya llega la ambulancia.

-Paolo -pronunció Alison abriendo los ojos con dificultad y hablando muy desanimada.

-Ya va a venir la ambulancia señorita y se va a poner bien -dijo Paolo sonriendo forzado y acariciando suavemente el rostro de Alison.

-No, eso no -dijo Alison sonriendo, al tiempo que una lágrima caía de su ojo derecho-. En este momento, siento como se va el mundo. Ya… ya no voy a ponerme bien.

-No diga eso, usted va a vivir y por muchísimos años más -le animó Paolo-. Téngalo por seguro, va a vivir.

-Paolo tiene razón amiga -dijo Nicky acercándose-. Tienes mucho que hacer aún en tu vida, al lado de los que te quieren.

-No, no es bueno hacerse ilusiones inútiles -dijo Alison llorando-. Ya no me quedan fuerzas, siento como la vida se me va, pero antes de que sea demasiado tarde, tengo que decirles algo. Paolo, por favor, dígale a Alexa y a Juan Camilo que los perdono, que perdono el daño que me hicieron con su ambición y que los quiero mucho, los quiero con todo con mi corazón a pesar de la relación que tuvimos, pero que los quiero, por favor, dígales porque yo ya no podré.

-Claro, se los diré -dijo Paolo, con lágrimas cayendo de sus ojos.

-Y a mi abuela, cómo la conozco sé que se culpará al conocer la verdad -dijo Alison-. Por favor, le pido que le diga que no se preocupe, que no tengo nada que perdonarle y sobretodo, lo más importante, dígale que la amo muchísimo y extrañaré no poder darle un abrazo y no decirle como la quiero. A Frank, dele las gracias de mi parte por su amistad, por haber sido tan buen profesor y dígale que disculpo su desconfianza a último momento, pero le agradezco. ¿Lo hará?

-Claro, a ellos también les diré todo -respondió Paolo, quien no pudo evitar darse la vuelta para romper en llanto.

-Nicky, acércate por favor -dijo Alison.

-Aquí estoy amiga -dijo Nicky, quien conteniendo el llanto, se acercó y tomó las manos de la moribunda Alison.

-Muchísimas gracias por tu amistad -dijo Alison-. Gracias por ser mi mejor amiga durante tantos años, por ser mi confidente, mi consejera, por darme tantas sonrisas y buenos momento, gracias.

-No entiendo por qué me dices esto Alison si no nos vamos a dejar de ver -dijo Nicky solloza.

-Me estoy despidiendo Nicky -dijo Alison-. Ya no podremos volvernos a ver, por eso me despido… amiga. Paolo, por favor, venga rápido -Y no pudo evitar empezar a toser y a agitarse.

-Dígame señorita -dijo Paolo acercándose.

-A usted también tengo que darle las gracias -dijo Alison acariciando el rostro de Paolo con suavidad-. Tengo que responderle la pregunta que me hizo esta mañana, cuando me preguntó si ya no lo quería y mi respuesta es que sí. Yo todavía lo amo y con toda mi alma Paolo, eso nunca, nunca vaya olvidarlo por favor ¿sí?

-No, no lo voy a olvidar mi dulce dama -dijo Paolo sonriendo entre lágrimas. Alison, al escuchar las palabras de Paolo, le sonrió por última vez y fue cerrando los ojos lentamente.

-No, señorita, no cierre los ojos, no los cierre por favor -decía Paolo insistentemente, mientras le daba palmadas suavemente en cada lado del rostro.

-¡Alison, resiste! ¡Abre los ojos! -exclama Nicky-. ¡Alison! ¡Abre los ojos!

-¡Señorita! ¡Por favor resista! -continuaba rogando Paolo, pero era inútil. Alison había perdido el conocimiento en medio de la lluvia. Paolo y Nicky gritaban, negándose que la joven hubiera muerto. Fue ahí que llegó la ambulancia, de la cuál se bajaron dos paramédicos con una camilla.

En un momento dado, en silencio, alguien comenzó a abrir los ojos lentamente, hasta hacerse todo lo de alrededor visible. Era Alison, quien se encontraba en la habitación de un hospital, en una cama. Tenía varias curillas pegadas en el rostro y la frente, un cuello ortopédico y el brazo izquierdo vendado.



-¿Dónde estoy? -preguntó Alison en voz alta con dificultad.

-¡Señorita Alison! -se levantó Paolo inmediatamente de la silla en la que estaba entredormido.

-Paolo, ¿dónde estoy? -preguntó nuevamente Alison- ¿Qué hago aquí?

-Está en un hospital, viva -respondió Paolo-. ¿Ya ve? No se murió gracias a Dios, no se tuvo que ir para ninguna parte, como pensaba.

-Eso veo -dijo Alison quejándose- ¿Pero por qué me siento tan mal? ¡Me duele hasta el alma! Es cómo si un camión me hubiera pasado por encima.

-No es para menos que se sienta así -dijo Paolo-. Tuvo un accidente muy terrible, tan terrible que le causó contusiones por todo el cuerpo y golpes muy peligrosos en la cabeza, además sufrió una leve fractura en el cuello, pero ya se recuperará con el apoyo de todos.

-Eso no lo dudo por parte suya y de Nicky, pero de mi familia -dijo Alison en medio de un suspiro de resignación.

-No piense así señorita Alison -dijo Paolo-. Con este accidente, la señorita Alexa, doña Rosita y el profe Frank se han dado cuenta de lo mucho que la quieren y están muy arrepentidos por todo el daño que le han hecho, especialmente la señorita Alexa.

-¿Ya se enteraron mi abuela y Frank de la verdad? -preguntó Alison.

-Así es -respondió Paolo-. La señorita Alexa les confesó todo y desde eso están muy arrepentidos por haber dudado de usted, hasta se sienten culpables de que haya tenido este accidente.

-No veo la hora de salir de aquí para hablar con todos -dijo Alison-. ¿Y les dijo todo lo que yo le encargué que les dijera?

-Claro, yo se los dije -respondió Paolo-, pero creo que sería mejor que usted hablara con cada uno personalmente ¿no cree?

-Tiene razón Paolo -dijo Alison-. Ahora que tengo una nueva oportunidad para vivir, aprovecharé a mi familia y mis amigos más que nunca, porque después de todo, nunca sabemos que nos puede pasar y eso lo aprendí. ¿Dónde están todos? Me gustaría verlos.

-Están afuera, su hermana Alexa, su abuela, la señorita Nicky y el señor Frank -dijo Paolo-, pero todos juntos no pueden pasar a verla, sólo uno por uno. Yo me ofrecí a quedarme estos días con usted para que ellos no se molesten.

-¿Y Juan Camilo? -preguntó Alison- ¿Dónde está él? ¿No ha venido?

A las afueras de la ciudad, por un camino sin pavimentar y en medio de un campo soleado, iban Estela y Juan Camilo caminando. Juan Camilo iba sumamente cansado, llevando dos pesadas maletas, mientras que Estela le iba muy adelante.



-¡Juan Camilo! ¡Camina rápido! -le gritó Estela- ¡No tenemos todo el día para llegar al hotel!

-¿Por qué eres tan desconsiderada? -preguntó Juan Camilo jadeando y soltando las maletas- ¿Acaso no ves el sol que hace y yo llevando como un burro tus maletas?

-Sólo estás llevando una maleta mía -dijo Estela-. La otra maleta es tuya, además ¿no eres hombre? ¿Por qué te quejas tanto como si fueras una chica delicada?

-¡Bien, bien! -exclamó Juan Camilo- Sólo decía, pero como no se te puede hablar. Hemos caminado durante dos horas para llegar a ese bendito hotel. ¿No pudiste escoger un lugar para nuestra luna de miel más cercano?

-¡Pues no! -respondió Estela groseramente- Yo me merezco una luna de miel en todo el sentido de la palabra y ese hotel es lo mejor que encontré. Tiene piscina, actividades equinas, salas de masajes, tiene todo lo que una dama como yo merece y si estás cansado, hubiéramos podido viajar en carro, pero como lo vendiste…

-¡Lo vendí para pagar nuestra boda! -gritó Juan Camilo- Como la "señora" quería un matrimonio de lujo, me tocó venderlo.

-Pues si te sigues quejando, muy pronto voy a dejar de ser "señora" a ser señorita de nuevo -dijo Estela con decisión-. Ahora muévete, ya quiero llegar al hotel -Y continuó caminando y Juan Camilo no tuvo de otra que tomar las maletas

-¡Ay Dios! ¿Por qué me casé con esta vieja? -dijo Juan Camilo mirando al cielo.

-¡Oye, muévete! -le gritó Estela de lejos y Juan Camilo siguió caminando.

Tres semanas después, todos los empleados en +Sound tenían adornado el piso principal, con una pancarta que decía "bienvenida señorita Alison". Había mucha comida y refrescos.



-¡Ya viene, ya viene! -decía Frank corriendo.

-Bueno, organícense todos, ya -dijo Alexa y todos los empleados se organizaron e hicieron silencio.

Cuando Alison, acompañada por Paolo, Nicky y su abuela Rosita se bajaron del ascensor, todos gritaron con alegría: "bienvenida señorita Alison", tal y cómo decía en la pancarta; acto seguido le aplaudieron a Alison durante un largo un rato.

-¡Muchas gracias a todos! -agradeció Alison, luego de que los aplausos terminaran- De verdad, muchas gracias por darme esta calurosa bienvenida. Me llena de un gran alegría saber que trabajo con personas que me quieren y las cuales me echaron de menos mientras estuve incapacitada, muchas gracias por que yo también los extrañé mucho, extrañé darles el "buenos días", pero lo importante es que ahora estoy totalmente recuperada y podré seguir compartiendo mi trabajo con personas profesionales como ustedes. Ahora… ¡A disfrutar de la fiesta!

-Esperen un momento -dijo Alexa saliendo al frente-. Antes de que la fiesta comience, yo tengo que aclararles algo a todos. Sé que por medio de rumores, algunas personas deben saber la verdad sobre el supuesto robo que Alison iba a hacerle a la revista, pero yo quiero confirmarlo. Mi hermana en ningún momento le robó a +Sound, todo fue un montaje hecho por mi hermano Juan Camilo y por mí para perjudicarla a ella delante de mi abuela, pero quiero que todos ustedes sepan que estoy muy arrepentida por el daño que causé, porque sé lo que hice, causé mucho daño y lo siento. De paso, quiero pedirle disculpas a cada uno de ustedes por todas las veces que los he tratado mal, por si los he hecho sentir mal, discúlpenme por favor.

Y todos los empleados aplaudieron por las palabras humildes y sinceras de Alexa.

-También tengo que hacer algo públicamente -continuó Alexa-. Hace unas semanas, mi abuela me dio la propiedad de +Sound, me nombró como su sucesora aquí la revista. Con todo esto que sucedió, yo no me siento merecedora de este cargo tan importante y quiero hacerle la sugerencia a mi abuela de que Alison sea quien lo ocupe, de que la nombre a ella como su sucesora aquí en +Sound. A parte de que ella lo merece más, por su trabajo y honestidad. Ojalá lo pienses abuela…

-Pues no tengo nada que pensar Alexa -dijo Rosita sonriente, yendo hacia Alison y poniendo su mano derecha sobre el hombro de la joven-. A partir de este momento, paso a Alison la propiedad de +Sound. Ella es ahora la nueva dueña de esta revista, mi sucesora.

Y nuevamente, todas las personas aplaudieron, felices por el nombramiento que Rosita le había hecho a Alison. Cuando los aplausos terminaron, Alison volvió a dirigirse a todos nuevamente:

-Bueno, la verdad es que esto me toma por sorpresa -dijo en medio de sollozos-. Estoy muy contenta porque aunque yo añoraba algún día poder manejar esta revista, lo esperaba a largo plazo, no tan pronto. Tengo que agradecerle a mi abuela por esta oportunidad que me da, a Alexa, a mis amigos y a todos ustedes porque me han dado el apoyo que necesito. Muchas gracias, por que prometo que de ahora en adelante, me esforzaré por seguir haciendo de +Sound, la revista más importante de este país.

-Bueno, bueno -intervino Frank-. Ya no solo vamos a festejar el regreso de Alison, sino también el hecho de que ella sea la nueva dueña de +Sound.

En ese momento, una música de fiesta comenzó a sonar, todos se dispersaron para hablar, pero otros para bailar. Los conocidos de Alison se acercaron a ella para felicitarla.

-¡Ay Alison! -exclamó Frank- No sabes como alegra que Rosita te haya dado este nombramiento. Te lo mereces.

-Muchas gracias Frank -agradeció Alison.

-Lo mismo le digo yo señorita -dijo Paolo-. Usted se lo merece y sabemos la buena administración que va a darle a la revista. Felicidades.

-Lo mismo te digo yo -dijo Nicky-. No habrá duda de que podrás a manejar esta revista de la mejor manera. Hasta me han dado ganas de trabajar aquí contigo.

-Muchas gracias a ustedes también -dijo Alison-. Principalmente a ustedes porque han estado a mi lado en los peores momentos. Gracias.

-Solo te queda firmar el documento que dará constancia de que +Sound es de tu propiedad -dijo Rosita-. Sé Alison que lo harás muy bien.

-Gracias abuela -dijo Alison, quien abrazó tiernamente a Rosita; ésta última le correspondió-. Te quiero muchísimo -Y ambas se desprendieron.

-Yo igual hija -dijo Rosita tomándola de las manos-. No sé cómo pude haber dudado de ti por culpa de la ambición de Alexa -Alexa estaba alejada, hablando con Frank, Paolo y Nicky.

-Eso dejémoslo en el olvido abuela, por favor -dijo Alison-. Dejemos a un lado ese amargo momento en nuestras vidas y estemos siempre juntos. Juan Camilo, pues él ya está haciendo su vida aparte, casado con Estela Conde, pero tú, Alexa y yo, aún podemos conservar esa unión familiar. No dejemos que el pasado la destruya.

-Tienes razón Alison -convino Rosita-. No tiene sentido que le sea indiferente Alexa, después de todo, ella está arrepentida y quiere repara el daño hecho.

-Por eso mismo, estemos unidos como la familia que somos -dijo Alison-. ¿Sabes? Se me ocurre hacer algo el día en que vaya a firmar el poder que me dará la propiedad de la revista.

-¿Y de qué se trata? -preguntó Rosita soltando las manos de Alison.

-¿Por qué no hacemos una reinauguración de la revista? -dijo Alison.

-¿Una reinauguración? -se sorprendió Rosita.

-Sí, para simbolizar que +Sound tendrá un nuevo comienzo -respondió Alison-. Para simbolizar la nueva etapa en la que entrará bajo mi propiedad. ¿Qué te parece?

Una semana después, en un amplio salón de la planta baja de +Sound, había una fina reunión con invitados vestidos elegantemente. Estaban presentes también varios medios de comunicación. Se trataba de "La reinauguración de +Sound". Mientras Alison firmaba el poder, todos le observaban y los periodistas la fotografiaban. Al terminar de firmar, todos aplaudieron. Desde lejos, Paolo, usando un traje elegante, miraba fascinado lo bella que estaba Alison en aquél momento, ya que la joven traía puesto un vestido corto rojo oscuro, que dejaba al descubierto sus esbeltas piernas y un escote en sus pechos, usaba tacones, el maquillaje la hacía verse hermosa al sonreír y el cabello lo tenía recogido con dos pinzas.



-¡Se ve hermosa! -exclamó Paolo.



-Bueno, el hecho de que sea ahora la nueva propietaria de +Sound, es algo que me llena inmensamente de alegría -dijo Alison para todo el público-. Tengo que agradecerle por ello a mi abuela que me ha dado esta gran oportunidad, a mi hermana Alexa, a mis amigos y a los empleados que trabajan en la revista, a ellos les doy las gracias y quiero decirles que no los defraudaré, que trabajaré duro para que +Sound continúe siendo la revista que es hoy para este país, partiendo desde hoy en el que la reinauguro.

Los presentes aplaudieron. En un momento dado, un fotógrafo tomaba varias fotografías a Alison, acompañada por Rosita y Alexa en cada lado. Las tres mujeres sonreían. Alison a lo lejos, logró notar que Paolo no apartaba la mirada de ella y comenzó a sentirse agitada e incómoda.

-Eh, disculpen, tengo que ir al baño un momento -dijo Alison yéndose de allí para el baño.

Una vez allí, la joven se lavó las manos y cuando terminó, tomó respiración profunda y se miró al espejo.

-¡Dios mío! -exclamó- ¿Por qué me siento tan agitada?



-¿Alison? -se sorprendió Nicky entrando al baño- ¿Pero qué haces aquí? Todos afuera preguntan por ti. Eres el alma de la fiesta.

-No es una fiesta Nicky, es una reunión -dijo Alison-. Sólo vine aquí porque necesitaba respirar. Afuera me sentía sofocada, incómoda con tanta gente, fotografías y…

-¿Y qué? -preguntó Nicky.

-¡Ay Nicky! -exclamó Alison- No sé que me pasa hoy con Paolo. Me acosa con la mirada. No sabes como me incomoda.

-¿No serán ideas tuyas? -preguntó Nicky.

-No, no lo creo -respondió Alison-. Hace unos momentos me estaban tomando unas fotografías y de lejos vi a Paolo, no paraba de mirarme fijamente, cruzábamos las miradas y eso me hacía sentir desesperada. Prácticamente salí corriendo porque ya no aguantaba. Necesitaba dar un respiro.

-Alison, tú sabes muy bien a que se debe eso -dijo Nicky-. ¿Qué más necesitas para darte cuenta de que Paolo te ama sinceramente? Hace un mes escuchaste una grabación en la que te dabas cuenta de que Paolo jamás te engañó con Penélope y ese era el único motivo por el que le eras indiferente. ¿Y ahora? ¿Por qué continúas con esa misma indiferencia? ¿Ya no lo amas como antes?

-No es eso Nicky -dijo Alison dándose la vuelta para no darle la cara a su amiga-. Es sólo que creo más conveniente que solo haya una amistad entre Paolo y yo, además de una relación laboral. Para mí eso es lo mejor.

-¿Lo mejor para quién o para qué? -preguntó Nicky- Sí tú lo quieres y él también, ¿por qué limitarse a una relación laboral y de amistad? No le veo sentido.

-Es que lo creo más conveniente, te lo acabo de decir -dijo Alison volteándose de nuevo-. Además, tampoco veo correcto una relación amorosa entre una dama y su mayordomo.

-¿Pero es más fuerte ese prejuicio tuyo que lo que sientan ustedes? -preguntó Nicky.

-Los sentimientos ya desaparecerán con el tiempo -respondió Alison-, pero para que eso pueda pasar, no puede haber más allá de amistad o de una relación de trabajo.

-Perdóname, pero no estoy de acuerdo -comentó Nicky-. Siento que para ti, todo lo que pasó con Paolo era para pasar el rato nada más.

-Nicky, no es así -dijo Alison-. Tú no puedes entenderme y por lo visto pierdo mi tiempo intentando que lo hagas. Mejor… dejemos las cosas así -Y salió del baño, mientras Nicky suspiraba.



-¿Por qué tardaste tanto Alison? -le preguntó Rosita a su nieta al verla.

-Necesitaba respirar un poco abuela -respondió Alison-. Me sentía sofocada, pero ya estoy bien.

-Que bueno -dijo Rosita-. De paso te digo que la reinauguración es un éxito. ¡Qué excelente idea tuviste!

-Me alegra abuela -dijo Alison sonriéndole.

De repente, de gotera en gotera, comenzó a caer una fuerte lluvia que arruinaba la reunión.

-¡Ay, no puede ser! -exclamó Rosita- Ya comenzó a llover. Vamos a tener que terminar la reunión más temprano de lo previsto.

-Sí, al parecer así tendrá que ser -dijo Alison.



-¡Rosita Castillo! -exclamó un hombre ya de edad, muy elegante que se acercó a Rosita y Alison.

-¡Miguel Hernández! -exclamó Rosita- ¡Pero cuánto tiempo! No creí que asistieras a la reinauguración de la revista. Qué gusto verte.

-El gusto es mío Rosita -dijo Miguel mirando pervertido de arriba a abajo a Alison.

-Mira Alison, te presento a Miguel Hernández -dijo Rosita-. Él es un viejo amigo mío, director de un periódico en Cartagena. Lo invité a la reinauguración de la revista, pero no creí que asistiera.

-Mucho gusto señor Hernández -dijo Alison extendiéndole la mano.

-Igualmente, preciosa -dijo Miguel, correspondiéndole el saludo y besándole la mano en el acto-. Dime, ¿cuál es tu nombre?

-Ella es mi nieta Miguel, se llama Alison -se apresuró a presentarla Rosita-. Como sabrás es ahora la propietaria de +Sound.

-Es muy bella tu nieta Rosita -comentó Miguel-. Nunca me lo imaginé. Tan bella que cualquiera podría perder la cabeza por ella.

-Muchas gracias señor -agradeció Alison, sonriéndole dulcemente. En ese momento, un vals comenzó a sonar.

-¿Me concederías esta pieza, Alison? -preguntó Miguel.

-Bueno… la verdad, es que no tengo muchos ánimos de bailar -dijo Alison, mirando de lejos a Paolo, quién también la miraba algo curioso por la cercanía de Miguel.

-Por favor, Alison, no rechaces la cordial invitación de Miguel -le murmuró Rosita al oído a Alison-. Tan sólo baila esta pieza con él, por favor.

-¿Estás segura que no deseas bailar? -inquirió Miguel- Mira que me harías un honor enorme y más, bailando con una dama como tú.

-Está bien señor Hernández -cedió Alison-, pero sólo esta pieza. Acepto porque no quiero parecer una grosera con usted, pero como le digo no tengo muchos ánimos de bailar.

-No te preocupes -dijo Miguel-. Con esta sola pieza será suficiente.

Alison y el malintencionado anciano Miguel, comenzaron a bailar el armonioso vals que sonaba en aquél momento. Paolo les miraba de lejos celoso y Alison lograba notarlo. Los celos de Paolo aumentaron cuando Miguel, tomó a Alison más fuerte de la cintura y la acercó más a él. Ante ello, el muchacho se dirigió a una joven que estaba a su lado, sin pareja para bailar.



-Perdone -dijo Paolo-, ¿le gustaría si bailáramos esta pieza señorita?

La joven aceptó y tomándola delicadamente de la mano, Paolo la sacó a la pista de baile, dónde comenzaron a bailar. Mientras lo hacía, miraba a Alison con el fin de hacerle sentir también celos. La dulce joven, al lograr ver a Paolo, se llenó de gran decepción y desesperada, se soltó de Miguel.

-Perdone señor Hernández -se disculpó Alison, quien salió corriendo del salón, mientras lloraba. Paolo al verla, también dejó de bailar con su pareja y salió tras Alison, llamándola entre la gente.

Alison salió en medio de la lluvia corriendo. Fue bajando con rapidez de las escaleras y se le zafó el tacón, pero sin importarle siguió corriendo hasta su auto. Una vez llegó, se apoyó en el vehículo y no pudo evitar romper en llanto.



-¡Dios mío! -exclamó- Ya no puedo más, ya no puedo continuar con esta situación. No puedo.

Por otra parte Paolo, también salió del salón en medio de la intensa lluvia y se encontró con el tacón de Alison, el cuál recogió del escalón. De lejos, logró ver como lloraba.

-Alison -pronunció Paolo viéndola apenado y sin dudarlo, fue caminando hasta ella.

Cuando llegó, Alison al verlo se iba a ir, pero justo en ese momento, la tomó del brazo y la giró hacia él.



-Paolo, por favor suélteme -dijo Alison-. Ya, por favor, suélteme. No quiero hablar.

-Pues quiera o no, vamos a tener que hacerlo -dijo Paolo.

-Ok, ¿y qué sería eso que tenemos que hablar? -preguntó Alison- ¿Acaso no le ha quedado claro la única relación que debe haber entre nosotros?

-La tengo muy clara -dijo Paolo-, pero no le veo ningún sentido llevar una amistad cuando hay sentimientos mucho más fuertes, cuando hay amor, porque eso es lo que siento yo por usted.

-Pues sinceramente no creo que amor sea causarle celos a la persona que se quiere -dijo Alison.

-Solo lo hice por que usted estaba haciendo lo mismo al bailar con ese señor -dijo Paolo.

-¡Por favor Paolo! -dijo Alison- Yo no bailaba con "ese señor" por causarle celos a usted. Bailaba con él a petición de mi abuela, además porque no quería parecer una grosera, en cambio usted, sin conocer la situación, se puso a bailar con esa mujer y lo único que logró con eso fue herirme en lo más profundo. ¿Cómo puede ser de mente tan estrecha?

-Lo siento -se disculpó Paolo cabizbajo.

-¿Sabe qué? -dijo Alison- Lo único que estamos haciendo con esto es herirnos. Dejemos las cosas así. Hagámoslo, tan siquiera para conservar esta amistad, por favor.

-¿Usted me quiere? -le preguntó Paolo tomando a Alison del rostro con ambas manos- ¿Aún me ama como cuándo me lo gritó hace tiempo? ¿Me ama como me lo dijo cuando tuvo ese accidente y creyó que iba a morir?

-Paolo -dijo Alison rompiendo nuevamente en llanto.

-Por favor, tan sólo dígamelo -rogó Paolo-. Dígamelo, respóndamelo y le juro que nunca volveré a molestarla con esto y aceptaré con gusto ser su amigo. Sólo respóndamelo, sea un sí o sea un no…

-Sí Paolo -respondió Alison entre lágrimas, con el maquillaje totalmente corrido-. Yo a usted lo amo como siempre, lo amo con toda mi alma y lo tengo impregnado en mi corazón. Lo amo…

Paolo, sin nada que decir, sólo besó a Alison con decisión. La joven le correspondió y ambos fundieron sus labios en un tierno beso, que poco a poco fue haciéndose más apasionado. El momento era mágico. Los dos jóvenes no pensaban en nada más que amarse y no separase de aquél beso que los unía.

-Yo también la amo, mi señorita -susurró Paolo, muy cerca a los labios de Alison. El muchacho se apartó, se inclinó y le colocó el tacón en el pié que era a Alison, pero sin incorporarse todavía, sacó de su chaleco una pequeña cajita, la cual abrió frente a su amada. Alison se llevó las manos a la boca de la sorpresa al ver que era un hermoso anillo de compromiso.



-¿Acepta usted casarse conmigo? -le preguntó Paolo con ilusión.

-Claro que sí Paolo -respondió Alison llorando de la emoción-. Acepto, acepto casarme con usted.

Paolo se incorporó rápidamente y nuevamente ambos se besaron. En ese momento, se escucharon aplausos. Los dos dejaron de besarse y vieron que quienes aplaudían eran todos los invitados a la reunión desde la entrada del salón. Nicky, Alexa, Rosita y Frank también aplaudían sonrientes y contentos por la feliz pareja.

Semanas después, de noche, la boda de Alison y Paolo estaba a punto de llevarse a cabo. La joven se encontraba en su cuarto, con una ropa ligera, siendo maquillada por Frank y Nicky frente al espejo.



-¡Ay Alison! -exclamó Frank arreglándole el cabello, mientras Nicky le echaba el polvo en el rostro con una escobilla- La verdad me siento muy contento de que te vayas a casar. ¿Quién lo imaginaría? Todo el mundo pensaba que te convertirías en monja mi amor. Lo único malo es el galán.

-¿Por qué lo dices Frank? -preguntó Alison ofendida.

-Bueno, no te ofendas, pero Paolo no es precisamente el profesional con el que alguna chica desearía casarse -respondió Frank-. En pocas palabras, es un don nadie que se ganó la lotería casándose con una dama como tú.

-Eso es lo que menos importa cuando el galán es tan guapo -intervino Nicky- y usted señor Frank, no puede negar que Paolo lo es.

-Independientemente de sus opiniones, no se han dado cuenta que lo importante es el amor -dijo Alison ilusionada-. Además quiero informarte Frank, que Paolo va a comenzar una carrera universitaria de administración de empresas, por lo que no será un "don nadie" como dices.

-Bueno Alison, sólo decía -dijo Frank-. Yo te prometí cambiar y lo haré, porque debo aceptar que todo lo que me dijiste hace meses de que era un chismoso y un envenenador sí es cierto y quiero cambiar en eso.

-Me alegra que aceptes tus defectos Frank -dijo Alison.

-A mí me alegra por Paolo -dijo Nicky, dejando un momento de maquillar a Alison-. Con lo rápido que aprende, se convertirá en todo un profesional y lo hace por ti Alison, para demostrarte que de verdad te quiere.

-Tienes razón -convino Alison-, pero bueno ¡Muévanse! La boda no es mañana y a este paso no vamos llegar nunca.

-¡Claro que no querida! -exclamó Frank- Sería imperdonable que la novia y los padrinos que somos Nicky y yo, llegáramos tarde, así que manos a la obra.

Entretanto, todos los invitados a la boda estaban esperando a Alison en el lugar en el que se realizaría la ceremonia: en un ancho puente, en medio de agua retenida. También podía apreciarse una fuente, pero estaba apagada. Paolo esperaba ansioso a su novia en el altar, vestido con un traje de novio negro.





-Paolo, quería decirle algo antes de que llegara Alison -se dirigió Alexa a Paolo.

-Usted dirá señorita Alexa -dijo Paolo.

-Bueno, antes que nada quíteme ya lo de "señorita" -dijo Alexa- Vamos a ser muy pronto cuñados.

-Jajaja, bueno Alexa dígame -dijo Paolo riendo- ¿Qué tiene que decirme?

-Paolo, yo… quiero pedirle disculpas -respondió Alexa-. Sé que al principio de conocernos, yo lo traté muy mal, precisamente por lo que le conté hace un par de meses, porque lo consideré un obstáculo en los planes que tenía para quedarme con la revista…

-Sí, ya me lo había contado -dijo Paolo-. Fue el día en que Alison tuvo el accidente.

-El caso es que quiero pedirle disculpas -dijo Alexa-. Muchas veces lo hice sentir mal con mis comentarios malintencionados, estaba cegada por la ambición y de verdad, discúlpeme.

-No se preocupe por eso Alexa -dijo Paolo-. Desde el día en que se arrepintió de todo y tuvo la decisión de contarme todo el daño que hizo con sus mentiras, yo la disculpé. Ahora lo más importante es que seremos familia y debemos mirar al presente y no al pasado.

-Gracias Paolo -agradeció Alexa-. No sabe como me alegra saber que mi hermana tendrá como esposo a un hombre como usted, ella lo merece y eso me deja tranquila ahora que mañana viajaré a Miami.

-¿Va a viajar a Miami? -se sorprendió Paolo- ¿Pero por qué?

-Bueno, es que pienso emprender mi propia revista allá Paolo -respondió Alexa-. Quiero trabajar duro, honrada y honestamente para conseguir mis sueños. Eso es lo que quiero.

-Y lo va a conseguir -dijo Paolo-. Tenga por seguro que así será, pero nos visitará ¿no? Para que conozca a sus sobrinos.

-Claro, claro que sí -dijo Alexa riendo.

En ese momento, algo llamó la atención de todos los presentes. Era Alison, quién llegaba resplandeciente a la boda, con un hermoso y esponjoso vestido de novia, un largo velo, el cabello recogido y con un maquillaje suave, pero muy elaborado que la hacía ver muy dulce al sonreír. Se bajó del auto con Nicky y Frank, éste último la fue llevando hasta el altar. Mientras llegaba, Paolo la miraba fascinado y con ilusión.



-Paolo -dijo Frank al llegar al altar-, te entrego esta noche a Alison para que la desposes y la hagas muy feliz, porque ella, más que nadie lo merece.

-Así será señor Frank -dijo Paolo, quien tomó delicadamente de la mano a Alison y la condujo hasta su lugar. La pareja intercambiaba sonrisas entre sí, tomados de la mano y con todos los invitados sentados, el sacerdote vino para comenzar la ceremonia y casar a los jóvenes.

-Esta noche, estamos aquí presentes para ser testigos del matrimonio entre este hombre y esta mujer -dijo el sacerdote-. Comencemos. Alison Castillo, ¿aceptas cómo tu legítimo a esposo a Paolo Santos para amarle y respetarle en la salud y en la enfermedad, en la pobreza y la riqueza, en los momentos duros y felices, serle fiel, hasta que la muerte los separe?

-Sí, acepto -respondió Alison sonriéndole tiernamente a Paolo. Todos los conocidos de la pareja (que estaban en primera fila) miraban emocionados.

-Y tú Paolo Santos -dijo el sacerdote-. ¿Aceptas a Alison Castillo como tú legítima esposa para amarle y respetarle en la salud y en la enfermedad, en la pobreza y la riqueza, en los momentos duros y felices, serle fiel, hasta que la muerte los separe?

-Claro que sí padrecito, acepto -respondió Paolo sonriendo ampliamente.

-Pues bueno, en nombre de Dios, los declaro marido y mujer -dijo el sacerdote-. Puedes besar a la novia Paolo.

Paolo y Alison unieron sus labios en un tierno beso, al tiempo que todos los invitados se levantaban de sus asientos y aplaudían felices y emocionados por los jóvenes, justo en ese instante, la fuente de agua de color se encendió espectacularmente y juegos pirotécnicos iluminaron el lugar, mientras aún, Alison y Paolo se besaban en un momento prácticamente mágico y único, felices por muchísimos años.

FIN

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