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miércoles, 29 de enero de 2014

Capítulo 17: La confesión de Alexa

Minutos después, Nicky y Penélope estaban entrando a una discoteca muy movida y llena de gente bailando al son de la música electrónica.



-¡Uhhh! -exclamaba Nicky alzando los brazos, pero Penélope aún estaba decepcionada por no haber tenido su cita con Paolo- ¡Ay Penélope! Ya deja de pensar en tu cita fallida. Mejor diviértete.

-¿Sabes qué? -dijo Penélope- Ahora no tengo muchos ánimos de divertirme. Mejor me voy a mi apartamento ya, estoy cansada.

-¡No, claro que no irás a ninguna parte! -dijo Nicky muy serie- Te vas a quedar en esta discoteca divirtiéndote. Solo de esa manera podrás superar el trauma de que te hayan dejado plantada.

-¡Eso es lo que me da rabia Nicky! -dijo Penélope haciendo un puño furiosa- Me da mucha rabia que el idiota ese me haya dejado plantada como si fuera un instrumento de diversión por momento. ¿Pero qué se ha creído? Yo valgo mucho más Nicky, mucho más -Y de repente, comenzó a llorar. Nicky, haciendo un gran esfuerzo por aparentar, se acercó para consolarla sobre su hombro.

-Ya no llores más Penélope -dijo Nicky con un gesto de repugnancia en el rostro que Penélope no podía ver-. Claro que tú vales mucho y por ello, no vale la pena que desperdicies tus lágrimas en ese idiota del que me hablas.

-¡Tienes razón! -dijo Penélope con decisión y dejando de llorar, al tiempo que Nicky cambiaba su mal gesto por una sonrisa forzada- No tengo por que amargarme la noche por ese hombre que solo vale mie… perdón, que solo vale popó. Así que Nicky… ¡A divertir se dijo!

-¡Esa es mi Penélope! -exclamó Nicky- Celebremos nuestra juventud y soltería esta noche. Vamos a tomarnos unos buenos whiskys amiga.

En un parque, ya algo desolado, Estela Conde caminaba muy aburrida, con lágrimas cayendo de sus ojos por la tristeza de no tener a Paolo. A su mente, vinieron varios recuerdos, de cuando lo obligaba a acostarse con ella por la deuda que tenía:



"-¡Ah, Paolo! -exclamó Estela estando abrazada a Paolo en una habitación- ¡Bésame! ¡Hazme tuya Paolo!

-Doña Estela -dijo Paolo muy agitado-. Yo... yo puedo pagarle de otra manera, pero de esta, no por favor.

-¡Pues no! -dijo Estela desprendiéndose del abrazo- Si me pagas lo que me debes con dinero, ¿cuándo sería? Necesito mi dinero cuanto antes y tú... ¿de dónde lo sacarías?

-Es… está bien -dijo Paolo embargado en una gran tristeza y sin otra opción, se acercó a Estela y la besó con mucha pasión".

-Paolo -pronunció Estela volviendo en sí entre lágrimas-. Te amo más que nunca -Y volvió a reproducir otro recuerdo en su mente:



"-Doña Estela -dijo Paolo-. El hecho de que usted ya sea una mujer de edad no quiere decir que se tenga que resignar a encontrar un buen hombre adecuado para usted. Al contrario, usted es una mujer muy hermosa y elegante y encontrar a alguien que la haga feliz de seguro no le será difícil en el futuro".

-Espero que así pueda ser -dijo Estela-. Espero que así pueda ser para sacarte de mi corazón.

En ese momento, el celular de Estela timbró. Ella se apresuró a sacarlo de su bolso para contestarlo y vio en la pantalla que era Juan Camilo.



-Señor Castillo, ¿para qué me llama? -contestó Estela en medio de un suspiro de indiferencia.

-Doña Estela, la llamaba por que quería hacerle una propuesta indecente -dijo Juan Camilo que se encontraba en el cuarto de su casa caminando.

-¿Propuesta indecente? -se sorprendió Estela- ¿Pero cómo puede ser usted tan descarado de llamarme para decirme algo así? ¿Qué clase de mujer cree que soy?

-No se me enoje doña Estela, por favor -dijo Juan Camilo-. Si vamos a hablar de decencia, déjeme decirle que usted no es la más adecuada para ello. ¿Se le olvidó qué clase de relación tenía usted con el mayordomo de mi hermana Alison?

-¡Eso a usted no le importa! -dijo Estela muy ofendida- Mi vida privada, es eso, privada y a usted no tiene por qué importarle. Ahora, tengo muchas cosas que hacer, adiós.

-¡Espere, espere! -le detuvo Juan Camilo antes de que colgara- Cuando le dije "propuesta indecente" me malinterpretó. Lo que quería decirle es que quiero hacerle una invitación especial, aprovechando que tengo motivos para celebrar.

-¿Cómo puede tener motivos para celebrar con su abuela en el hospital? -le preguntó Estela.

-Sólo confórmese con saber que tengo motivos -dijo Juan Camilo-. La noche es joven. ¿Qué me dice? ¿Acepta o no mi invitación doña Estela?

-¡Claro que no! -respondió rotundamente Estela- ¡Atrevido! Ni por todo el dinero del mundo saldría con un hombre como usted -Y le colgó muy ofendida.

En la discoteca en la que se encontraban Nicky y Penélope, ambas chicas estaban tomando licor en la barra de atención. Penélope ya se encontraba muy ebria y aunque Nicky también bebía, lo hacía lentamente.



-¡Los hombres son unos desgraciados! -exclamó Penélope en medio de la gran borrachera- Unos idiotas que solo nos utilizan a nosotras para pasar el rato. ¡Pero no! Yo, Penélope García digo ¡No más Nicky! ¿Me escuchas? ¡No más!

-Brindemos por nuestra libertad -dijo Nicky y ambas brindaron, mientras pronunciaban la palabra "salud"; acto seguido bebieron.

-¿Ya es de día Nicky? -le preguntó Penélope- ¿Qué hora es?

-Son las 12:30 de la noche -respondió Nicky.

-¡Ay! Entonces yo ya me voy -dijo Penélope levantándose-. Muchas gracias por esta noche tan espectacular.

-No, Penélope, espera -le detuvo Nicky-. No tienes por que irte tan ligero, podemos quedarnos un poco más, hablando sobre nosotras.

-Pues ni modo, me quedo por que me lo pides, eh -dijo Penélope tomando nuevamente asiento-. ¿De qué querías que habláramos?

-Sobre nosotras -respondió Nicky. No me has contado quién fue ese idiota que te dejó plantada en el parque. Puedes decírmelo con toda confianza. Somos amigas ¿no?

-¡Pues claro que somos amigas! -dijo Penélope- Pero si te digo a quien esperaba, segurito me agarras de las mechas como esta mañana.

-No, claro que no -dijo Nicky-. Por eso no te preocupes Penélope. Olvida ese hecho tan bochornoso entre nosotras y más bien cuéntame de quién se trataba. ¿Lo conozco?

-¡Uf! Desde hace rato -respondió Penélope-. Mira, te voy a decir sólo por que esta noche nos hemos vuelto las mejores amigas. Es Paolo, el idiota con el que tenía una cita y que me dejó plantada.

-¿Paolo? -aparentó Nicky estar sorprendida.

-Sí, el mayordomo y también novio de la menopáusica de Alison -dijo Penélope-. Si te contara. Imagínate que les dañé el noviazgo, bueno, eso creo yo.

-¿Así? ¿Y cómo lo hiciste? ¿Cómo les dañaste el noviazgo? -preguntó Nicky, al tiempo que metía la mano dentro de bolso disimuladamente y activaba la grabadora de sonido de su celular.

-¡De la manera más loca que puede haber! -respondió Penélope- Resulta que ayer, yo fui al club como cualquier otro día y cuando iba a tomar unos masajes me encontré a Paolo. Yo le confesé que me gustaba, incluso me le insinué ¿sabes? Y el muy idiota prefirió a Alison que a mí disque por que ella era la mujer que amaba.

-¡No me digas! -dijo Nicky con ironía- ¿Y qué fue lo que hiciste para separarlos?

-Bueno, es que cuando me iba a ir de la sala de masajes, fingí que me faltaba el aire y que me desmayaba -respondió Penélope-. Paolo no tuvo de otra que darme respiración boca a boca y yo aproveché para besarlo, en ese momento entró la "dama menopáusica" y creyó lo que no era, jajajaja. Oye, pero tú ya lo sabías. Por eso fue nos peleamos esta mañana en el centro comercial ¿no?

-¡Ah, sí! Ya lo sabía, pero quería escucharlo de tus propias palabras -dijo Nicky-. De verdad que mataste dos pájaros de un solo tiro, porque por una parte lograste besar a Paolo y por la otra, separarlo de Alison -Y de manera disimulada, desactivó la grabadora de su celular. Nicky había logrado grabar la confesión de Penélope.

-Es verdad, pero eso ya no tiene importancia -dijo Penélope triste-. Después de todo, él muy imbécil de Paolo me dejó plantada en una cita, pero bueno, no me voy a poner triste y voy a seguir celebrando.

Penélope se levantó del asiento con una botella de licor en la mano. De repente bebió sin parar de la botella y se desvaneció en el piso. La música paró y toda la gente dejó de bailar amontonándose alrededor de Penélope.

-¡Penélope! -gritó Nicky corriendo hacia ella.

Al día siguiente, en el apartamento de Nicky, la luz de los rayos del sol entraba delicadamente por las cortinas de la habitación en la que Alison y Paolo habían hecho el amor la noche anterior. Alison de repente despertó agitada; se encontraba semi desnuda y notó que Paolo no estaba a su lado.



-¡Dios mío! -exclamó Alison llevándose las manos a la cabeza frustrada- ¿Pero cómo pude pasar la noche con Paolo? ¿Cómo pude?

-Señorita Alison, ¿ya despertó? -preguntó Paolo tocando la puerta de la habitación.
-Eh… sí, Paolo -respondió Alison levantándose apresuradamente de la cama y poniéndose una bata blanca- Pase.



-Buenos días -le saludó Paolo, entrando sonriente a la habitación-. Eh, yo… vengo por que le hice un pequeño detalle.

-¿Detalle? -se sorprendió Alison- ¿Qué clase de detalle?

-Bueno es que me gustaría que usted lo viera con sus propios ojos, como una sorpresa -dijo Paolo.

-Ok -dijo Alison cerrando los ojos-. Lléveme entonces hasta esa sorpresa y cuando lleguemos, dígame el momento en que deba abrir los ojos.

Paolo tomó a Alison de las manos y con los ojos cerrados, la joven se dejó llevar por su mayordomo hasta la sorpresa que él le tenía preparada. Así llegaron al comedor del apartamento, dónde se encontraba servido un rico desayuno que Paolo había preparado especialmente para Alison.

-Ya puede abrir los ojos señorita Alison -dijo Paolo y cuando Alison abrió los ojos, Paolo le señaló la comida.

Entretanto, en el apartamento de Penélope, ésta comenzaba a despertarse en medio de un gran dolor de cabeza. La joven se encontraba acostada en el sofá de su sala.



-¡Vaya! ¡Hasta que por fin despiertas! -exclamó Nicky quien estaba desayunando en el comedor de Penélope.

-¿Tú… tú que haces aquí? -preguntó Penélope levantándose con dificultad y con una mano en la cabeza.

-¿No te acuerdas de nada Penélope? -le preguntó Nicky- Anoche estuvimos celebrando hasta la madrugada. Tú bebiste licor sin para y te embriagaste.

-¡Eso ya lo sé! -dijo Penélope logrando ponerse de pie- ¿Por qué tendría este dolor de cabeza tan espantoso sin motivo? Mejor dime que haces en mi apartamento y desayunando de mi comida.

-¡Ay Penélope! -exclamó Nicky- No tienes por que ponerte así. ¿Acaso no somos amigas? Si estoy desayunando de tu comida, tómalo como si estuvieras devolviéndome un favor. Después de todo yo te hice uno a ti anoche. Te ayudé a venir hasta aquí porque estabas muy borracha, te acompañé. En ese estado no hubieras llegado ni a la esquina de la discoteca.

-La verdad no me acuerdo de nada -dijo Penélope y volvió a quejarse.

-¿Ni siquiera de esto? -preguntó Nicky sacando de su bolso su celular y reproduciendo la grabación:

"-¡De la manera más loca que puede haber! Resulta que ayer, yo fui al club como cualquier otro día y bueno, cuando iba a tomar unos masajes me encontré a Paolo. Yo le confesé que me gustaba, incluso me le insinué ¿sabes? Y el muy idiota prefirió a Alison que a mí disque por que ella era la mujer que amaba.

-¡No me digas! ¿Y qué fue lo que hiciste para separarlos?

-Bueno, es que cuando me iba a ir de la sala de masajes, fingí que me faltaba el aire y que me desmayaba. Paolo no tuvo de otra que darme respiración boca a boca y yo aproveché para besarlo, en ese momento entró la "dama menopáusica" y creyó lo que no era".

-¿Tampoco te acuerdas de eso Penélope? -preguntó Nicky pausando la grabación.

-¡Eres una desgraciada! -dijo Penélope furiosa- Mejor lárgate ahora de mi apartamento o no respondo de mí.

-Claro que me voy -dijo Nicky levantándose con una sonrisa de picaría en el rostro-. Por cierto, ¿no quieres saber donde estaba Paolo mientras tú lo esperabas en ese parque?

-No me importa -mintió Penélope.

-Es obvio que sí te importa -dijo Nicky- y bueno, Paolo estaba con Alison. La cita que ustedes dos tenían se trató de un montaje, de un plan que él había organizado para hacerte confesar que tú fuiste quien lo besó a él, mientras te grababa. En vista de que él no pudo asistir a la "cita" porque tenía que quedarse con Alison, yo fui en su lugar. A eso vino ese encuentro casual entre tú y yo.

-¿Y qué es lo que pretenden ustedes con esa grabación? -preguntó Penélope- ¿Darle el comprobante a Alison de que Paolo no la engañó conmigo?

-Exactamente -respondió Nicky-. A pesar de que Paolo insiste en darle una explicación a Alison, ella no quiere, pero con esta grabación, los dos podrán volver a estar juntos, como siempre debieron estar si no hubiera sido por ti.

-Pues la verdad si ellos vuelven me importa muy poco -dijo Penélope.

-Claro, te entiendo perfectamente Penélope -dijo Nicky con ironía-. El solo hecho de que el chico que te gusta te rechace, debe herir en lo más profundo tu orgullo y por eso te comprendo. Ahora sí me voy. Que tengas un buen día “amiguita” -Y se fue riendo del apartamento de Penélope, mientras ésta la miraba con gran enojo. Una vez sola, Penélope no pudo contener sus celos y comenzó a tirar todo lo que se encontraba a su paso con histeria.

-¡Malditos imbéciles! -gritó Penélope- ¡Sólo se burlaron de mí! ¡Malditos! -Y tiró todos los platos que habían sobre el comedor.



-¡Vaya Paolo! -exclamó Alison muy sorprendida al ver el desayuno que Paolo le había preparado- ¡Todo se ve riquísimo!

-Lo preparé especialmente para usted con mucho cariño -dijo Paolo-. Espero que le guste y que lo disfrute.

-Paolo, no… tenía por qué molestarse -dijo Alison al tiempo que se le salían las lágrimas de la emoción.

-¿Pero por qué llora? -le preguntó Paolo- ¿Acaso hay algo que no le gustó?

-No, no es eso -respondió Alison limpiándose las lágrimas-. Sólo me emocioné porque antes, a parte de mi abuela, nadie había tenido un detalle así de lindo conmigo. Muchas gracias Paolo.

-Tómelo como un agradecimiento por todo lo que usted ha hecho por mí -dijo Paolo-, como un agradecimiento por hacerme el hombre más feliz del mundo.

-Paolo, yo -dijo Alison-, respecto a lo que pasó entre nosotros anoche…

-Para mí fue la mejor noche de mi vida -se apresuró a decir Paolo-. Fue la mejor noche de mi vida porque estuve con la mujer que más amo en el mundo y esa mujer es usted. Además…

-¡Paolo! -le interrumpió Alison con la voz entrecortada- ¡Ya basta por favor! Lo que pasó entre nosotros anoche fue un error, error que no volverá a suceder.

-¿Error? -se sorprendió Paolo.

-Sí un error -dijo Alison-. Nada debió haber pasado. Todo fue mi culpa por haberlo besado, porque estaba tomada y… ni siquiera puedo excusarme en este momento. Sólo perdóneme por favor. No sabe lo avergonzada que me siento con usted -Y no pudo evitar que le salieran las lágrimas.

-¿Pues sabe algo? -dijo Paolo sollozo- Para mí no ha sido un error porque yo la amo a usted.

-Paolo, por favor -dijo Alison.

-No, escúcheme usted a mí un momento -dijo Paolo-. Mis sentimientos siempre han sido sinceros y no han cambiado ni cambiarán por usted. ¿Es por lo que vio hace unos días en el club que tiene esa indiferencia conmigo? ¿Es por eso que considera todo un error?

-Ya dejemos este tema hasta aquí Paolo, por favor -dijo Alison-. Lo que pasó anoche dejémoslo en el olvido, como si nunca hubiera sucedido. La única relación que debe haber entre nosotros es de dama y mayordomo y de esa línea no vamos a pasar. Hágalo, por lo menos para que conservemos una amistad.

-¿Puede alguien ser amigo de la persona que ama? -le preguntó Paolo roto de dolor, tanto que no tampoco pudo evitar que se le salieran las lágrimas- ¿Acaso ya no me quiere?

En ese momento sonó el celular de Alison dentro de su bolso y que tenía tirado sobre un mueble. Ella fue a contestar apresuradamente y cuando sacó el móvil, vio en la pantalla que era Alexa.



-Hola Alexa -contestó Alison-. ¿Ha sucedido algo con la abuela?

-No, Alison, la abuela está bien -respondió Alexa hablando desde su celular en su oficina de +Sound-. Te llamaba para preguntarte cómo pasaste la noche. ¿Si dormiste en el apartamento de tu amiga?

-Sí, aquí pasé la noche -dijo Alison-. Un poco consternada con todo lo que pasó ayer. Ya sabrás…

-Sí, te entiendo -dijo Alexa-. Pero siento tu voz, un poco… no sé, como llorosa. ¿Acaso estuviste llorando?

-Alexa, ¿tienes algo más que decirme? -dijo Alison ignorando la pregunta de su hermana, mientras Paolo se iba del apartamento.

-Sí, quería pedirte que llegues lo más pronto posible a +Sound -respondió Alexa- ¿Puedes?

-Claro, aunque pensaba ir más tarde, pero no tengo ningún problema con pasar ya -dijo Alison-. ¿Pero por qué el afán?

-Bueno, es que debo hablarte de algo muy delicado Alison -respondió Alexa-. No puedo hacerlo por aquí y por eso es mejor tratarlo personalmente.

-Está bien Alexa -convino Alison-. Ya mismo voy para +Sound. Adiós -Y colgó.

Inmediatamente Alison tiró el celular sobre el mueble y corrió a abrir la puerta para alcanzar a Paolo
.
-¡Paolo, espere! -gritó Alison, pero no lo vio por ningún por lado- ¡Paolo vuelva! ¡Yo a usted lo amo! ¡Lo amo! ¡Vuelva! ¡Vuelva, por favor! -Y se derrumbó en el suelo a llorar, mientras seguía diciendo repetidamente "¡Vuelva!".

-Ya no hay marcha atrás -dijo Alexa apretando su celular contra el pecho-. Hoy, Alison sabrá toda la verdad, pase lo que pase, pero la sabrá.

Por otra parte, Estela Conde estaba trabajando en su oficina, escribiendo un relato en su computador portátil. Mientras lo escribía, lo recitaba.



-"De repente, él vino hacia mí en medio de aquél rojizo atardecer. Nos abrazamos, en medio de la brisa de verano y con dolor, nos despedimos, para nunca más vernos. Era lo mejor para los dos…".



-¿Interrumpo? -preguntó Juan Camilo entrando a la oficina, escondiendo algo por detrás.

-¿Cómo se atreve a entrar así a mi oficina señor Castillo? -preguntó Estela muy ofendida- El hecho de que sea mi jefe no le da ese derecho de violar mi privacidad. La próxima vez, toque.

-No se me enoje doña Estela -dijo Juan Camilo acercándose a ella, como para besarla.

-¡Uf! -exclamó Estela tapándose la nariz- ¿Pero qué clase de perfume usa usted? ¡Aléjese de mí! ¡Huele a barato!

-Lo siento -dijo Juan Camilo tímidamente y alejándose de Estela.

-Mire señor Castillo -dijo Estela-. Ahora estoy trabajando y cuando trabajo no me gusta que me interrumpan. ¿Entiende?

-Claro que la entiendo -dijo Juan Camilo sonriendo con picardía-, pero seguro cambiará de opinión, con este detalle -Y sacó de por detrás un ramo de claveles blancos, el cual le entregó a Estela.

-¡Ashú! -estornudó Estela- ¡Aleje esas flores de mí! ¡Soy alérgica a los claveles! ¡Ashú! ¡Aléjelas!

-Lo… lo siento mucho -dijo Juan Camilo-. No lo sabía, yo…

-¡Usted nada! -le gritó Estela- Salga ya de mi oficina y déjeme trabajar. ¡Salga!

Juan Camilo salió de la oficina de Estela y una vez fuera, tiró el ramo de claveles decepcionado.

-Voy a tener que buscar otra manera de llamar la atención de Estela Conde -dijo Juan Camilo-. Sea como sea, voy a convertir esa mujer en mi esposa.

Entretanto, Nicky había acabado de llegar a su apartamento muy ansiosa por enseñarle la grabación a Alison. Cuando entró, vio a Alison ya arreglada, desayunando en el comedor muy pensativa.



-¡Alison! -exclamó Nicky yendo hacia Alison- Qué bueno que no te has ido para +Sound. Necesito mostrarte algo muy importante.

-¿De qué se trata? -le preguntó Alison haciendo un esfuerzo por no llorar.

-Oye ¿y ese desayuno? -le preguntó Nicky sentándose al lado de Alison- ¿Lo hiciste tú?

-No, lo hizo Paolo -respondió Alison-. Oye, ¿y tú dónde estuviste toda la noche?

-Eso no importa -dijo Nicky-. Precisamente lo que voy a mostrarte tiene que ver con Paolo. Tienes que oír esto. ¿Él está?

-No, él salió hace varios minutos -respondió Alison-. ¿Pero qué es lo que tengo que oír? ¿Qué tiene que ver Paolo?

-Ya me enteré que por culpa de Penélope, tú y Paolo terminaron -dijo Nicky.

-¡Haber! ¿Y cómo es que tú sabes eso? -preguntó Alison- En ningún momento me acuerdo de habértelo contado, cómo tampoco te conté si Paolo y yo habíamos sido novios o no.

-Bueno, Alison, no era necesario que me contaras de tu relación -dijo Nicky-. Yo ya me lo imaginaba cuando me llamaste hace unos días para pedirme un consejo de si aceptarle o no una invitación que Paolo te había hecho. ¿No te acuerdas?

-Sí, claro que me acuerdo -dijo Alison-, ¿pero cómo te enteraste de lo otro? ¿Cómo supiste que por culpa de Penélope Paolo yo terminamos?

-Eso tampoco importa -dijo Nicky-. En todo caso, tú estás muy equivocada Alison. Paolo nunca te engañó con Penélope. Ella fue quien lo besó a él cuando estaban en el club y tú malinterpretaste todo.

-Nicky, no quiero hablar de eso -dijo Alison levantándose.

-¡Pues quieras o no me vas a oír! -dijo Nicky sentando a Alison del brazo- Como veo que a mí tampoco me crees lo que te digo, la única manera en que lo harás será escuchando esta grabación -Y sacó de su bolso su celular y comenzó a reproducir la grabación que le había sacado a Penélope.

"-¡De la manera más loca que puede haber! Resulta que ayer, yo fui al club como cualquier otro día y bueno, cuando iba a tomar unos masajes me encontré a Paolo. Yo le confesé que me gustaba, incluso me le insinué ¿sabes? Y el muy idiota prefirió a Alison que a mí disque por que ella era la mujer que amaba.

-¡No me digas! ¿Y qué fue lo que hiciste para separarlos?

-Bueno, es que cuando me iba a ir de la sala de masajes, fingí que me faltaba el aire y que me desmayaba. Paolo no tuvo de otra que darme respiración boca a boca y yo aproveché para besarlo, en ese momento entró la "dama menopáusica" y creyó lo que no era, jajajaja. Oye, pero tú ya lo sabías. Por eso fue nos peleamos esta mañana en el centro comercial ¿no?

-¡Ah, sí! Ya lo sabía, pero quería escucharlo de tus propias palabras. De verdad que mataste dos pájaros de un solo tiro, por que por una parte lograste besar a Paolo y por la otra, separarlo de Alison".

-¿Qué me dices ahora Alison? -le preguntó Nicky- ¿Todavía sigues de incrédula?

-No puede ser -dijo Alison rompiendo en llanto-. ¡No puede ser Nicky! ¡No puede ser!

-Pues puede ser amiga -dijo Nicky mirándola muy apenada.

-Paolo en ningún momento me engañó -dijo Alison- y yo no quise escucharlo cuando quería darme una explicación. ¿Cómo pude ser tan dura e injusta con él Nicky? ¿¡Cómo pude!? ¿Ya con qué cara voy a pedirle perdón si en este momento debe estar odiándome?

-Alison, Paolo no te odia ni te odiará -dijo Nicky tomándola de las manos-. Él te quiere y te quiere mucho.

-Pues el amor por mí se le debió haber acabado -dijo Alison-. Esta mañana lo hice sentir como lo peor, le fui indiferente, todo por culpa mía, por no creer en él, por ignorarlo.

-Debes confiar en que Paolo entenderá tu reacción -dijo Nicky-. Es lógico que reaccionaras así luego de creer que te engañaba con otra mujer.

-Yo… yo… necesito pensar -dijo Alison y embargada en llanto, se levantó de la silla y salió corriendo a su cuarto.

Por las calles de la ciudad, Paolo caminaba tristemente, recordando las duras palabras de Alison hacía unos momentos. En medio de su distracción, lo despertó el sonido de su celular.



-Sí, diga -contestó Paolo.

-Paolo, soy yo Nicky -dijo Nicky que era quien llamaba, hablando también desde su celular en su apartamento.

-Ah, señorita Nicky -dijo Paolo sin prestar mucha importancia-. ¿Cómo le fue con Penélope? ¿Logró grabar su confesión?

-Sí, sí lo logré -respondió Nicky-. Llevé a la muy estúpida a una discoteca y allá logré emborracharla poco a poco. De esa manera pude grabarla cuando me confesó la verdad.

-¿De verdad? -se sorprendió Paolo cambiando inmediatamente de humor.

-Sí, precisamente hace unos minutos Alison la oyó -dijo Nicky.

-¿Ya la oyó? -preguntó Paolo muy consternado- ¿Y qué dijo? ¿Cómo reaccionó?

-Está muy arrepentida de comportarse tan indiferente con usted -respondió Nicky-. Se siente muy mal la pobre, hasta piensa que usted la debe odiar. En este momento está encerrada en su cuarto llorando. Paolo, lo mejor es que usted venga y hable con ella, hágalo para que se convenza de que usted la ama todavía, por favor.

-Claro señorita Nicky -dijo Paolo.



-Nicky, voy a salir para +Sound -le dijo Alison a su amiga, mientras se dirigía a la puerta del apartamento.

-¿Para +Sound? -se sorprendió Nicky, bajando el celular y cubriéndolo con su mano.

-Sí, debo ir por que Alexa me va a comentar algo importante -respondió Alison-. De paso, recogeré mis cosas de la oficina y trasferiré los quinientos millones de pesos de mi cuenta a la cuenta de la revista.

-Claro, así no los hayas robado tú, aparecieron en tu cuenta y debes devolverlos -dijo Nicky.

-Por eso mismo debo irme -dijo Alison-. Nicky… si Paolo vuelve, dile que… no, mejor no le digas nada. Ya me voy, adiós -Y se fue del apartamento. Una vez sola, Nicky volvió a hablar al celular con Paolo.

-Señorita Nicky, ¿sucede algo? -le preguntó Paolo.

-No, Paolo, hablaba con Alison -dijo Nicky-. Iba de salida para +Sound. ¿Por qué mejor no habla con ella allá?

-Me parece bien -dijo Paolo-. Aprovecho que estoy cerca. La esperaré en la entrada de la revista. Muchas gracias señorita Nicky. Gracias a usted es que Alison ha podido darse cuenta de la verdad.

-No es nada Paolo -dijo Nicky sonriendo-. Todo lo hago por que son mis amigos y yo por mis amigos, hago lo que sea.

Entretanto, Alexa estaba en +Sound, en su oficina, caminando de un lado para otro desesperada.



-¿Ah, pero por qué Alison no llega? -se preguntó, mientras miraba el reloj de su celular- Ya es mediodía, es la hora del almuerzo.

Finalmente Alexa tomó su bolso, metió el celular dentro y salió de la oficina. Antes de subir al ascensor, se acercó al puesto de trabajo de su secretaria.

-Margarita, voy a salir a almorzar -dijo Alexa-. Si Alison llega, dígale que vaya al restaurante de la esquina de la revista.

-Así será señorita Alexa -dijo Margarita.



-¿Vas a algún lado? -le preguntó Juan Camilo saliendo de su oficina y acercándose a su hermana.

-Voy a salir a almorzar -respondió Alexa-. Y no sé por qué te lo dije, después de todo, tú tampoco me dices en donde te metes cuando desapareces.

-¿Es un reproche eso que me dices? -preguntó Juan Camilo.

-Tómalo como quieras -dijo Alexa-. ¿Y tú? ¿No vas a salir a almorzar?

-Claro que sí -respondió Juan Camilo-, pero no solo. Invitaré a alguien -Y miró, sonriendo con picardía a la oficina de Estela.

-No me digas que te gusta Estela Conde -se sorprendió Alexa- ¡Lo que te faltaba!

-Sí, sí me gusta y la voy a convertir en mi esposa -dijo Juan Camilo ilusionado-. La haré llevar el apellido Castillo.

-De verdad que tienes muy malos gustos Juan Camilo -dijo Alexa- ¿No se te ocurrió fijarte en otra mujer?

-¿Lo dices por la edad? -preguntó Juan Camilo.

-No, lo digo porque Estela Conde es un imposible para ti -dijo Alexa-. ¿De verdad crees que una mujer como ella se fijaría en un estúpido como tú? ¡Por favor Juan Camilo, aterriza! Ahora con tu permiso, me voy a almorzar. Sigue intentando, haber si la paloma cae -Y subió finalmente al ascensor.

Abajo, en la entrada de +Sound, Paolo se encontraba esperando a Alison mirando para todas partes. En un momento dado, Alexa estaba saliendo, mientras revisaba que en su bolso no faltara nada y fue por eso, que caminando, chocó con Paolo.



-¡Ay perdón señorita! -exclamó Paolo volteando a ella- ¿Se encuentra bien?

-¿Paolo? -se sorprendió Alexa al verlo.

-¡Señorita Alexa! -se sorprendió Paolo.

-¿Qué hace usted aquí? -le preguntó Alexa- ¿Trajo a Alison? ¿Ella está aquí en la revista?

-No, no traje a la señorita Alison -respondió Paolo-. Antes la estoy esperando porque tengo entendido que viene para acá, pero al parecer le surgió algo por que no ha llegado.

-Ya veo -dijo Alexa sintiéndose de repente mareada.

-¿Se encuentra bien señorita Alexa? -le preguntó Paolo preocupado y sosteniéndola.

-No Paolo, no estoy bien -respondió Alexa muy agitada a punto de llorar.

-¿Pero qué le pasa? -siguió preguntando Paolo desconcertado- La veo muy pálida. ¿Quiere que la acompañe a un hospital?

-No, no necesito ningún hospital -dijo Alexa llorando-. Lo que necesito es contarle algo muy importante Paolo.

-¿Algo importante? -se sorprendió Paolo.

-En realidad, yo también estaba esperando a Alison -dijo Alexa-. La esperaba porque debo contarle, debo confesarle algo que ya no me deja vivir, pero en vista de que ella no ha llegado, creo que es mejor contarle todo a usted.

-La verdad no entiendo qué me quiere decir -dijo Paolo.

-Sólo lo entenderá cuando le cuente todo lo que debo contarle -dijo Alexa-, pero no podemos hablar aquí. Mejor subamos a mi oficina. Ahí está bien.

-Sí, está bien -dijo Paolo y ambos entraron de nuevo a +Sound.

Por otra parte, Alison estaba en el locutorio de un centro comercial, transfiriendo de nuevo los quinientos millones de pesos de su cuenta bancaria a la cuenta bancaria de +Sound.



-¡Listo! -exclamó Alison en medio de un suspiro de alivio- Ya devolví esa plata que jamás tomé.

Cuando Alison iba a cerrar la página de internet, se abrió otra en la que aparecía un artículo de noticias sobre ella y que tenía como título: "Alison Castillo roba a +Sound". La joven molesta, se levantó y se fue del establecimiento, pero en eso se encontró con Penélope.



-¡Vaya! ¡Miren quién es! -exclamó Penélope- ¡La ladrona! No lo puedo creer Alison. ¿Cómo pudiste robar a la revista de tu abuela? ¿Es que acaso no tienes corazón?

-Mira Penélope, no quiero discutir ni mucho menos contigo -dijo Alison-. Ya me enteré de toda la verdad y agradece que no te diga lo que te mereces por buscona y resbalosa.

-¿Y es que tú te crees muy perfecta ladrona? -dijo Penélope empujando a Alison brevemente- Yo prefiero quitarle el novio a otras que robarle a la revista donde trabajo que para completar, es de mi abuela.

-Penélope, por favor cállate de una vez -dijo Alison entre los dientes-. No quiero perder los estribos contigo ni aquí.

-¡Pues no me voy a callar menopáusica! -le gritó Penélope- ¡Vamos! ¡Pégame si eres tan valiente estúpida! ¡Pégame! Ahora que estamos aquí, quiero que escuches de mis propios labios que yo sí besé a Paolo, lo besé y a lo mejor él está ciego con tu cara bonita y por eso me rechazó, pero en la intimidad quien sabe. Debes parecer un bulto sudado que se sonroja por cualquier cosa, todo lo contrario a mí que le puedo dar a Paolo lo que se merece en la cama.

-¡Descarada! -gritó Alison, quien acto seguido abofeteó a Penélope con fuerza en cada lado de la cara. Algunas personas de alrededor miraban curiosas.

-¿Cómo te atreves a pegarme estúpida menopáusica? -preguntó Penélope llorando de la rabia, tocándose el rostro.

-¡Yo te lo advertí Penélope! -dijo Alison- Si no te callabas iba a perder la paciencia contigo y ahí tienes el resultado. Espero que la próxima vez, te guardes tus palabras ofensivas ¿Ok? -Y se fue molesta.

En la cafetería de +Sound, Estela se encontraba almorzando distraídamente y en un momento dado, llegó Juan Camilo, quien se sentó a su lado:



-¿Qué quiere ahora señor Castillo? -preguntó Estela- ¿Es que acaso no se cansa de molestarme todo el día o no tiene nada mejor que hacer?

-Ninguna de las dos doña Estela -respondió Juan Camilo.

-Pues entonces no siga perdiendo el tiempo y póngase a trabajar -dijo Estela molesta.

-Doña Estela, antes de irme y rendirme por completo, debo intentarlo una última vez -dijo Juan Camilo-. No me lo perdonaría si no lo hago.

-¿A qué se refiere? -preguntó Estela desconcertada. De repente, Juan Camilo se levantó de le silla, se arrodilló en el suelo y sacó del bolsillo de su jean, una pequeña caja, la cual abrió en frente de Estela.

-¿Acepta casarse conmigo doña Estela? -le preguntó Juan Camilo.

-¿Yo? -se sorprendió Estela.

-Sí, usted -dijo Juan Camilo-. Quiero que sea mi mujer por lo me resta de vida, quiero amarla y…

-¡Ya cállese y béseme! -le interrumpió Estela levantándose de la silla.

-¿Cómo? -se sorprendió Juan Camilo incorporándose.

-Acepto, acepto casarme con usted Juan Camilo -dijo Estela desesperada-. Ya, ahora béseme.

Estela se le aventó a Juan Camilo, besándolo en el acto con mucha pasión y Juan Camilo inmediatamente le correspondió con la misma intensidad.

Pisos más arriba, en la oficina de Alexa, ésta se encontraba con Paolo, dispuesta a confesarle todo. Ambos estaban sentados.



-Bueno, señorita Alexa -dijo Paolo-. Ya que estamos aquí, adelante. ¿Qué es eso que tiene que contarme? ¿Es algo muy grave?

En ese momento, Alison llegó a +Sound. Cuando se bajó del ascensor, notó como los empleados la miraban raro, mientras se murmuraban entre sí.



-Buenos días Margarita -se dirigió a la secretaria de Alexa-. ¿Mi hermana está en su oficina?

-Sí, señorita Alison -respondió Margarita.

-Ok, muchas gracias -agradeció Alison y se encaminó a la oficina de Alexa, pero justo cuando iba a abrir la puerta, se detuvo al escuchar la voz de Paolo y la de Alexa hablando.

-Sí, Paolo, es algo muy grave relacionado con Alison -respondió Alexa en medio de sollozos-. Algo que ya no puedo seguir callando.

-Bueno, entonces ahora con más razón cuénteme -dijo Paolo insistentemente.

-Yo… siempre fui una ambiciosa -contó Alexa-. Desde niña yo había soñado con ser propietaria de todo lo que poseía la abuela: la casa, los carros, las propiedades, pero especialmente esta revista, +Sound. Cuando la abuela pretendía darle el cargo a alguno de mis hermanos o a mí, la ambición en mí aumentó. Juan Camilo y yo nos unimos con el propósito de poder quedarnos con la revista, pero veíamos a Alison como un obstáculo ya que su trabajo siempre estaba por encima del nuestro.

-¿Pero qué es esto? -murmuró Alison sorprendida frente a lo que escuchaba. Adentro, Alexa continuó.

-Cuando la abuela nos confesó que Alison sería la nueva propietaria de +Sound, nosotros la convencimos de que sólo le diera ese cargo, cuando la viera casada. De ese modo, tendríamos tiempo para sacar a Alison de la revista y la abuela no vería a quien más darle el cargo que a mí, y usted Paolo, era un riesgo a que Alison se casara pronto. Por eso, quería hacerle la vida imposible a usted, lograr que se largara lejos cuando recién empezó a trabajar para Alison.

¿Entonces también me vio a mí como un obstáculo? -preguntó Paolo.

-Sí, así fue -respondió Alexa-. Yo por mi ambición, hice muchas cosas malas, pero eso no es lo peor -dijo llorando-. Lo peor es todo lo que le hemos hecho a Alison para poder sacarla de +Sound, hasta que lo logramos.

-¿Hasta que lo lograron? -se sorprendió Paolo- ¿Acaso usted y su hermano son los culpables de todo lo que le está pasando a la señorita Alison en estos momentos? ¿Es eso lo que me quiere decir?

-Sí Paolo -respondió Alexa rompiendo en llanto-. Todo es culpa de nosotros, todo lo hicimos Juan Camilo y yo para perjudicar a Alison. El supuesto robo y la pérdida de la USB, todo es obra de nosotros.

-¡Dios mío! -exclamó Alison, al tiempo que se le saltaban las lágrimas.

-¿Pero cómo es posible? -preguntó Paolo levantándose frustrado- ¿Se da cuenta usted de lo que me está diciendo señorita Alexa? ¿Entonces ustedes si son culpables? ¿Pero cómo hicieron para culpar a la señorita Alison de ese supuesto robo?

-Todo fue por Juan Camilo -respondió Alexa-. El día del cumpleaños de Alison, él vino a mi oficina con una USB que le pertenecía a Alison en la que estaba guardadas cosas de la revista como el diseño preliminar, el número y la contraseña de su cuenta bancaria, incluyendo también el de la revista, la cual Juan Camilo había robado del computador de la abuela. Con todo lo que teníamos en nuestras manos, ideamos dos planes. El primero era desaparecer la USB para que no pudiera salir la edición de la revista y de esa manera dejaríamos a Alison como una irresponsable delante de la abuela. Yo misma me encargué de desaparecer la USB, yo misma la destruí.

-No, no puede ser posible -se negaba Alison entre lágrimas.

-¡Pero claro! -exclamó Paolo- Por eso fue que el señor Juan Camilo despidió a la señora del aseo ¿no? Por que ella había encontrado una USB en su papelera y temían a que dijera algo y sospechara de ustedes.

-Juan Camilo la despidió, pero yo no tuve nada que ver en eso -dijo Alexa.

-¿Y cómo culparon a Alison del robo? -preguntó Paolo.

-Ese era el segundo plan -respondió Alexa-. Consistía en pasar los quinientos millones de pesos de la cuenta de +Sound a la cuenta de Alison, aprovechando que disponíamos de las contraseñas. De esa manera, la abuela revisaría la cuenta de la revista y notaría los millones faltantes, luego llamaría a la policía y ella investigaría, hasta descubrir los millones en la cuenta de Alison, creyendo todos que ella, prácticamente los había robado. Así lo hicimos.

En ese momento, Alison, rota de dolor, decidió abrir la puerta de la oficina lentamente para dejarse ver.

-Alison -se sorprendió Alexa.

-Señorita Alison ¿se siente bien? -preguntó Paolo acercándose a ella.

-Qué decepción tan grande Alexa -sollozó Alison adentrándose lentamente a la oficina-. Simplemente, no puedo creer la clase de persona que eres.

-¿Lo… lo escuchaste todo? -preguntó Alexa nerviosa.

-¿Pero cómo puedes ser tan cínica al preguntarme eso? -gritó Alison- ¡Claro que lo escuché todo! Dios mío, ¿sabes en este momento cómo me estoy sintiendo?

-Yo sé que hice mal Alison -dijo Alexa-, pero escúchame por favor…

-¿Escuchar que más a parte de lo que ya escuché? -preguntó Alison- ¿Tienes idea Alexa todo el daño que tu ambición ha causado? Por tu culpa la abuela, mi amigo Frank, todo el mundo piensa que soy una ladrona que le robó a la revista de su propia abuela. Por tu culpa, la vida de la abuela estuvo en peligro, me quedé sin trabajo, me tuve que ir de mi casa. ¡Por culpa tuya y de Juan Camilo!

-Perdóname, perdóname por favor -dijo Alexa también llorando-. Sé el daño que te he causado, pero estoy arrepentida. De otra manera no le hubiera contado nada Paolo.

-¿Y es que acaso crees que con palabras de perdón vas a tapar lo que hiciste? -preguntó Alison gritando- ¡Ustedes! Mis propios hermanos haciéndome semejante daño. ¿Cómo pudieron? ¿Cómo fueron capaces sólo por envidia y por ambición? Yo… no puedo imaginármelo, no puedo consentirlo, no me cabe en la cabeza. ¿Tan poco… tan poco les valgo?

-No digas eso, para mí vales mucho como hermana Alison -dijo Alexa- y estoy tan arrepentida de no haberlo visto antes, yo…

-¡No quiero escuchar nada más! -interrumpió Alison, quien acto seguido salió de la oficina y subió al ascensor.

-Paolo, ella no se encuentra bien -dijo Alexa-. Por favor, acompáñela para que no le pase nada. Yo hablaré con Juan Camilo y lo arreglaré todo.

-Claro señorita Alexa -dijo Paolo-. Y no se preocupe, ella ahora está cegada por la tristeza y la rabia y no es para menos, pero cuando se calme, podrá perdonarla a usted y al señor Juan Camilo. Ella es muy buena.

-Ojalá así sea Paolo -dijo Alexa-. No podría vivir tranquila sin el perdón de Alison. Ahora vaya alcáncela antes de que la pierda de vista. De verdad me preocupa que ande sola por la calle y más como está.

Paolo salió corriendo de la oficina y se fue por las escaleras para lograr alcanzar a Alison, pero mientras tanto, ella ya estaba saliendo de +Sound llorando. En eso llegó Nicky en el auto de Alison, que siempre conducía Paolo y lo estacionó en el parqueadero. El cielo de la ciudad estaba muy nublado, ya para llover.



-¿Esa que viene ahí no es Alison? -preguntó Nicky, al tiempo que se bajaba del auto.

-¡Nicky! -exclamó Alison corriendo hacia ella y abrazándola al llegar.

-¿Pero qué lo que pasó Alison? -preguntó Nicky- ¿Por qué lloras? ¿No hablaste con Paolo?

-Me di cuenta de algo horrible -respondió Alison desprendiéndose de Nicky-. Mis propios hermanos son los culpables de que todo el mundo crea que soy una ladrona. Ellos lo hicieron todo para perjudicarme ante la abuela, para hacer que me echara.

-¿Pero qué me estás diciendo? -se sorprendió Nicky- Mira, ahí viene Paolo -Y le señaló a Paolo, quien venía corriendo hacia ellas.

-Nicky, entrégame las llaves del carro -dijo Alison- ¡Entrégamelas! No quiero hablar ahora con Paolo. Quiero estar sola, quiero pensar. Entrégame las llaves.

-¿Y a dónde vas? -preguntó Nicky.

-¡Eso no importa! -dijo Alison- Entrégame las llaves del carro, por favor.

Nicky obedeció a su amiga y le entregó las llaves del auto. Alison inmediatamente subió al vehículo, puso las llaves para encenderlo y arrancó, justo en el momento en que llegó Paolo.

-¡Señorita Alison! -le gritó Paolo- ¿Qué está haciendo? ¡Vuelva!

-¿Pero qué es lo qué está pasando aquí Paolo? -preguntó Nicky- ¿Por qué Alison estaba así? Me dijo, pero no le entendí.

-Ya luego le explicaré todo -dijo Paolo-. Ahora lo importante es saber como vamos a lograr que Alison detenga ese carro.

-¿Y qué tiene de malo que maneje? -preguntó Nicky.

-Señorita Nicky, ella no sabe manejar bien -respondió Paolo-. Puede tener un accidente y mire, ya va a llover, con más razón no puede manejar. Tenemos que seguirla.

-Bueno, entonces tomemos un taxi rápido y alcancémosla -propuso Nicky-. ¿Usted vio por cual carretera se fue?

-Sí, yo vi -respondió Paolo-. Tomemos el taxi -Y en ese momento, la lluvia comenzó a caer poco a poco, hasta hacerse más fuerte.

Una fuerte lluvia está cayendo sobre las desoladas calles de la ciudad, mientras Alison conducía su auto embargada en una profunda tristeza. En un momento dado, su celular timbraba insistentemente, más ella no lo quiso contestar.



-No me contesta Paolo -dijo Nicky, quien iba en un taxi con Paolo.

-Yo no la veo por ninguna parte -dijo Paolo desde el asiento de adelante, al lado del taxista.

-¿Quieren que cambie de camino? -preguntó el taxista.

-No, siga derecho por aquí por favor -respondió Paolo.

Alison seguía conduciendo a muchísima velocidad; las lágrimas cubrían sus ojos y el celular seguía sonando.



-¡Dios mío! -exclamó llorando amargamente- ¿Cómo pudieron hacerme esto mis hermanos? ¡Mis propios hermanos! ¿Cómo puede ser posible, Dios mío?

De repente, las luces delanteras de un auto iluminaron el de Alison; la muchacha reaccionó asustada y en medio de la neblina, ambos autos colisionaron, oyéndose un gran estruendo.



-¡Nooooooooooo Alison! -gritó Rosita despertándose, sudando en la habitación del hospital donde estaba interna- ¡Dios mío! ¿Qué sucedió, qué pasó?

-¡Dios mío! Algo pasó allí adelante -dijo Nicky en el taxi.

-Tiene razón señorita Nicky -dijo Paolo- y no me gusta lo que estoy pensando. Uno de los carros tiene el mismo color que el de la señorita Alison.

El taxi se detuvo en el terrible accidente del que Alison había sido víctima. Paolo y Nicky se bajaron preocupados. Alison estaba medio inconsciente, con la cara en el volante y ensangrentada, con miles de pedazos del vidrio roto del parabrisas sobre su cabeza.

CONTINUARÁ...

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