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viernes, 31 de enero de 2014

Capítulo 18: Un dulce final

El taxi se detuvo en el terrible accidente del que Alison había sido víctima. Paolo y Nicky se bajaron preocupados. Alison estaba medio inconsciente, con la cara en el volante y ensangrentada, con miles de pedazos del vidrio roto del parabrisas sobre su cabeza.



-¡Alison, por Dios! -gritó Nicky aterrada al verla.

-¡Señorita Alison! -gritó de igual manera Paolo e inmediatamente corrió a sacar a Alison de allí. Paolo abrió la puerta con desesperación, pero con cuidado recostó a Alison en el asiento del auto. A lo lejos, ya se escuchaba la sirena de una ambulancia. El rostro de la joven estaba ensangrentado, por diversos golpes en el labio y la frente, incluso la ropa estaba manchada de sangre.

-Veo a Alison muy grave -dijo Nicky-. Menos mal ahí ya llega la ambulancia.

-Paolo -pronunció Alison abriendo los ojos con dificultad y hablando muy desanimada.

-Ya va a venir la ambulancia señorita y se va a poner bien -dijo Paolo sonriendo forzado y acariciando suavemente el rostro de Alison.

-No, eso no -dijo Alison sonriendo, al tiempo que una lágrima caía de su ojo derecho-. En este momento, siento como se va el mundo. Ya… ya no voy a ponerme bien.

-No diga eso, usted va a vivir y por muchísimos años más -le animó Paolo-. Téngalo por seguro, va a vivir.

-Paolo tiene razón amiga -dijo Nicky acercándose-. Tienes mucho que hacer aún en tu vida, al lado de los que te quieren.

-No, no es bueno hacerse ilusiones inútiles -dijo Alison llorando-. Ya no me quedan fuerzas, siento como la vida se me va, pero antes de que sea demasiado tarde, tengo que decirles algo. Paolo, por favor, dígale a Alexa y a Juan Camilo que los perdono, que perdono el daño que me hicieron con su ambición y que los quiero mucho, los quiero con todo con mi corazón a pesar de la relación que tuvimos, pero que los quiero, por favor, dígales porque yo ya no podré.

-Claro, se los diré -dijo Paolo, con lágrimas cayendo de sus ojos.

-Y a mi abuela, cómo la conozco sé que se culpará al conocer la verdad -dijo Alison-. Por favor, le pido que le diga que no se preocupe, que no tengo nada que perdonarle y sobretodo, lo más importante, dígale que la amo muchísimo y extrañaré no poder darle un abrazo y no decirle como la quiero. A Frank, dele las gracias de mi parte por su amistad, por haber sido tan buen profesor y dígale que disculpo su desconfianza a último momento, pero le agradezco. ¿Lo hará?

-Claro, a ellos también les diré todo -respondió Paolo, quien no pudo evitar darse la vuelta para romper en llanto.

-Nicky, acércate por favor -dijo Alison.

-Aquí estoy amiga -dijo Nicky, quien conteniendo el llanto, se acercó y tomó las manos de la moribunda Alison.

-Muchísimas gracias por tu amistad -dijo Alison-. Gracias por ser mi mejor amiga durante tantos años, por ser mi confidente, mi consejera, por darme tantas sonrisas y buenos momento, gracias.

-No entiendo por qué me dices esto Alison si no nos vamos a dejar de ver -dijo Nicky solloza.

-Me estoy despidiendo Nicky -dijo Alison-. Ya no podremos volvernos a ver, por eso me despido… amiga. Paolo, por favor, venga rápido -Y no pudo evitar empezar a toser y a agitarse.

-Dígame señorita -dijo Paolo acercándose.

-A usted también tengo que darle las gracias -dijo Alison acariciando el rostro de Paolo con suavidad-. Tengo que responderle la pregunta que me hizo esta mañana, cuando me preguntó si ya no lo quería y mi respuesta es que sí. Yo todavía lo amo y con toda mi alma Paolo, eso nunca, nunca vaya olvidarlo por favor ¿sí?

-No, no lo voy a olvidar mi dulce dama -dijo Paolo sonriendo entre lágrimas. Alison, al escuchar las palabras de Paolo, le sonrió por última vez y fue cerrando los ojos lentamente.

-No, señorita, no cierre los ojos, no los cierre por favor -decía Paolo insistentemente, mientras le daba palmadas suavemente en cada lado del rostro.

-¡Alison, resiste! ¡Abre los ojos! -exclama Nicky-. ¡Alison! ¡Abre los ojos!

-¡Señorita! ¡Por favor resista! -continuaba rogando Paolo, pero era inútil. Alison había perdido el conocimiento en medio de la lluvia. Paolo y Nicky gritaban, negándose que la joven hubiera muerto. Fue ahí que llegó la ambulancia, de la cuál se bajaron dos paramédicos con una camilla.

En un momento dado, en silencio, alguien comenzó a abrir los ojos lentamente, hasta hacerse todo lo de alrededor visible. Era Alison, quien se encontraba en la habitación de un hospital, en una cama. Tenía varias curillas pegadas en el rostro y la frente, un cuello ortopédico y el brazo izquierdo vendado.



-¿Dónde estoy? -preguntó Alison en voz alta con dificultad.

-¡Señorita Alison! -se levantó Paolo inmediatamente de la silla en la que estaba entredormido.

-Paolo, ¿dónde estoy? -preguntó nuevamente Alison- ¿Qué hago aquí?

-Está en un hospital, viva -respondió Paolo-. ¿Ya ve? No se murió gracias a Dios, no se tuvo que ir para ninguna parte, como pensaba.

-Eso veo -dijo Alison quejándose- ¿Pero por qué me siento tan mal? ¡Me duele hasta el alma! Es cómo si un camión me hubiera pasado por encima.

-No es para menos que se sienta así -dijo Paolo-. Tuvo un accidente muy terrible, tan terrible que le causó contusiones por todo el cuerpo y golpes muy peligrosos en la cabeza, además sufrió una leve fractura en el cuello, pero ya se recuperará con el apoyo de todos.

-Eso no lo dudo por parte suya y de Nicky, pero de mi familia -dijo Alison en medio de un suspiro de resignación.

-No piense así señorita Alison -dijo Paolo-. Con este accidente, la señorita Alexa, doña Rosita y el profe Frank se han dado cuenta de lo mucho que la quieren y están muy arrepentidos por todo el daño que le han hecho, especialmente la señorita Alexa.

-¿Ya se enteraron mi abuela y Frank de la verdad? -preguntó Alison.

-Así es -respondió Paolo-. La señorita Alexa les confesó todo y desde eso están muy arrepentidos por haber dudado de usted, hasta se sienten culpables de que haya tenido este accidente.

-No veo la hora de salir de aquí para hablar con todos -dijo Alison-. ¿Y les dijo todo lo que yo le encargué que les dijera?

-Claro, yo se los dije -respondió Paolo-, pero creo que sería mejor que usted hablara con cada uno personalmente ¿no cree?

-Tiene razón Paolo -dijo Alison-. Ahora que tengo una nueva oportunidad para vivir, aprovecharé a mi familia y mis amigos más que nunca, porque después de todo, nunca sabemos que nos puede pasar y eso lo aprendí. ¿Dónde están todos? Me gustaría verlos.

-Están afuera, su hermana Alexa, su abuela, la señorita Nicky y el señor Frank -dijo Paolo-, pero todos juntos no pueden pasar a verla, sólo uno por uno. Yo me ofrecí a quedarme estos días con usted para que ellos no se molesten.

-¿Y Juan Camilo? -preguntó Alison- ¿Dónde está él? ¿No ha venido?

A las afueras de la ciudad, por un camino sin pavimentar y en medio de un campo soleado, iban Estela y Juan Camilo caminando. Juan Camilo iba sumamente cansado, llevando dos pesadas maletas, mientras que Estela le iba muy adelante.



-¡Juan Camilo! ¡Camina rápido! -le gritó Estela- ¡No tenemos todo el día para llegar al hotel!

-¿Por qué eres tan desconsiderada? -preguntó Juan Camilo jadeando y soltando las maletas- ¿Acaso no ves el sol que hace y yo llevando como un burro tus maletas?

-Sólo estás llevando una maleta mía -dijo Estela-. La otra maleta es tuya, además ¿no eres hombre? ¿Por qué te quejas tanto como si fueras una chica delicada?

-¡Bien, bien! -exclamó Juan Camilo- Sólo decía, pero como no se te puede hablar. Hemos caminado durante dos horas para llegar a ese bendito hotel. ¿No pudiste escoger un lugar para nuestra luna de miel más cercano?

-¡Pues no! -respondió Estela groseramente- Yo me merezco una luna de miel en todo el sentido de la palabra y ese hotel es lo mejor que encontré. Tiene piscina, actividades equinas, salas de masajes, tiene todo lo que una dama como yo merece y si estás cansado, hubiéramos podido viajar en carro, pero como lo vendiste…

-¡Lo vendí para pagar nuestra boda! -gritó Juan Camilo- Como la "señora" quería un matrimonio de lujo, me tocó venderlo.

-Pues si te sigues quejando, muy pronto voy a dejar de ser "señora" a ser señorita de nuevo -dijo Estela con decisión-. Ahora muévete, ya quiero llegar al hotel -Y continuó caminando y Juan Camilo no tuvo de otra que tomar las maletas

-¡Ay Dios! ¿Por qué me casé con esta vieja? -dijo Juan Camilo mirando al cielo.

-¡Oye, muévete! -le gritó Estela de lejos y Juan Camilo siguió caminando.

Tres semanas después, todos los empleados en +Sound tenían adornado el piso principal, con una pancarta que decía "bienvenida señorita Alison". Había mucha comida y refrescos.



-¡Ya viene, ya viene! -decía Frank corriendo.

-Bueno, organícense todos, ya -dijo Alexa y todos los empleados se organizaron e hicieron silencio.

Cuando Alison, acompañada por Paolo, Nicky y su abuela Rosita se bajaron del ascensor, todos gritaron con alegría: "bienvenida señorita Alison", tal y cómo decía en la pancarta; acto seguido le aplaudieron a Alison durante un largo un rato.

-¡Muchas gracias a todos! -agradeció Alison, luego de que los aplausos terminaran- De verdad, muchas gracias por darme esta calurosa bienvenida. Me llena de un gran alegría saber que trabajo con personas que me quieren y las cuales me echaron de menos mientras estuve incapacitada, muchas gracias por que yo también los extrañé mucho, extrañé darles el "buenos días", pero lo importante es que ahora estoy totalmente recuperada y podré seguir compartiendo mi trabajo con personas profesionales como ustedes. Ahora… ¡A disfrutar de la fiesta!

-Esperen un momento -dijo Alexa saliendo al frente-. Antes de que la fiesta comience, yo tengo que aclararles algo a todos. Sé que por medio de rumores, algunas personas deben saber la verdad sobre el supuesto robo que Alison iba a hacerle a la revista, pero yo quiero confirmarlo. Mi hermana en ningún momento le robó a +Sound, todo fue un montaje hecho por mi hermano Juan Camilo y por mí para perjudicarla a ella delante de mi abuela, pero quiero que todos ustedes sepan que estoy muy arrepentida por el daño que causé, porque sé lo que hice, causé mucho daño y lo siento. De paso, quiero pedirle disculpas a cada uno de ustedes por todas las veces que los he tratado mal, por si los he hecho sentir mal, discúlpenme por favor.

Y todos los empleados aplaudieron por las palabras humildes y sinceras de Alexa.

-También tengo que hacer algo públicamente -continuó Alexa-. Hace unas semanas, mi abuela me dio la propiedad de +Sound, me nombró como su sucesora aquí la revista. Con todo esto que sucedió, yo no me siento merecedora de este cargo tan importante y quiero hacerle la sugerencia a mi abuela de que Alison sea quien lo ocupe, de que la nombre a ella como su sucesora aquí en +Sound. A parte de que ella lo merece más, por su trabajo y honestidad. Ojalá lo pienses abuela…

-Pues no tengo nada que pensar Alexa -dijo Rosita sonriente, yendo hacia Alison y poniendo su mano derecha sobre el hombro de la joven-. A partir de este momento, paso a Alison la propiedad de +Sound. Ella es ahora la nueva dueña de esta revista, mi sucesora.

Y nuevamente, todas las personas aplaudieron, felices por el nombramiento que Rosita le había hecho a Alison. Cuando los aplausos terminaron, Alison volvió a dirigirse a todos nuevamente:

-Bueno, la verdad es que esto me toma por sorpresa -dijo en medio de sollozos-. Estoy muy contenta porque aunque yo añoraba algún día poder manejar esta revista, lo esperaba a largo plazo, no tan pronto. Tengo que agradecerle a mi abuela por esta oportunidad que me da, a Alexa, a mis amigos y a todos ustedes porque me han dado el apoyo que necesito. Muchas gracias, por que prometo que de ahora en adelante, me esforzaré por seguir haciendo de +Sound, la revista más importante de este país.

-Bueno, bueno -intervino Frank-. Ya no solo vamos a festejar el regreso de Alison, sino también el hecho de que ella sea la nueva dueña de +Sound.

En ese momento, una música de fiesta comenzó a sonar, todos se dispersaron para hablar, pero otros para bailar. Los conocidos de Alison se acercaron a ella para felicitarla.

-¡Ay Alison! -exclamó Frank- No sabes como alegra que Rosita te haya dado este nombramiento. Te lo mereces.

-Muchas gracias Frank -agradeció Alison.

-Lo mismo le digo yo señorita -dijo Paolo-. Usted se lo merece y sabemos la buena administración que va a darle a la revista. Felicidades.

-Lo mismo te digo yo -dijo Nicky-. No habrá duda de que podrás a manejar esta revista de la mejor manera. Hasta me han dado ganas de trabajar aquí contigo.

-Muchas gracias a ustedes también -dijo Alison-. Principalmente a ustedes porque han estado a mi lado en los peores momentos. Gracias.

-Solo te queda firmar el documento que dará constancia de que +Sound es de tu propiedad -dijo Rosita-. Sé Alison que lo harás muy bien.

-Gracias abuela -dijo Alison, quien abrazó tiernamente a Rosita; ésta última le correspondió-. Te quiero muchísimo -Y ambas se desprendieron.

-Yo igual hija -dijo Rosita tomándola de las manos-. No sé cómo pude haber dudado de ti por culpa de la ambición de Alexa -Alexa estaba alejada, hablando con Frank, Paolo y Nicky.

-Eso dejémoslo en el olvido abuela, por favor -dijo Alison-. Dejemos a un lado ese amargo momento en nuestras vidas y estemos siempre juntos. Juan Camilo, pues él ya está haciendo su vida aparte, casado con Estela Conde, pero tú, Alexa y yo, aún podemos conservar esa unión familiar. No dejemos que el pasado la destruya.

-Tienes razón Alison -convino Rosita-. No tiene sentido que le sea indiferente Alexa, después de todo, ella está arrepentida y quiere repara el daño hecho.

-Por eso mismo, estemos unidos como la familia que somos -dijo Alison-. ¿Sabes? Se me ocurre hacer algo el día en que vaya a firmar el poder que me dará la propiedad de la revista.

-¿Y de qué se trata? -preguntó Rosita soltando las manos de Alison.

-¿Por qué no hacemos una reinauguración de la revista? -dijo Alison.

-¿Una reinauguración? -se sorprendió Rosita.

-Sí, para simbolizar que +Sound tendrá un nuevo comienzo -respondió Alison-. Para simbolizar la nueva etapa en la que entrará bajo mi propiedad. ¿Qué te parece?

Una semana después, en un amplio salón de la planta baja de +Sound, había una fina reunión con invitados vestidos elegantemente. Estaban presentes también varios medios de comunicación. Se trataba de "La reinauguración de +Sound". Mientras Alison firmaba el poder, todos le observaban y los periodistas la fotografiaban. Al terminar de firmar, todos aplaudieron. Desde lejos, Paolo, usando un traje elegante, miraba fascinado lo bella que estaba Alison en aquél momento, ya que la joven traía puesto un vestido corto rojo oscuro, que dejaba al descubierto sus esbeltas piernas y un escote en sus pechos, usaba tacones, el maquillaje la hacía verse hermosa al sonreír y el cabello lo tenía recogido con dos pinzas.



-¡Se ve hermosa! -exclamó Paolo.



-Bueno, el hecho de que sea ahora la nueva propietaria de +Sound, es algo que me llena inmensamente de alegría -dijo Alison para todo el público-. Tengo que agradecerle por ello a mi abuela que me ha dado esta gran oportunidad, a mi hermana Alexa, a mis amigos y a los empleados que trabajan en la revista, a ellos les doy las gracias y quiero decirles que no los defraudaré, que trabajaré duro para que +Sound continúe siendo la revista que es hoy para este país, partiendo desde hoy en el que la reinauguro.

Los presentes aplaudieron. En un momento dado, un fotógrafo tomaba varias fotografías a Alison, acompañada por Rosita y Alexa en cada lado. Las tres mujeres sonreían. Alison a lo lejos, logró notar que Paolo no apartaba la mirada de ella y comenzó a sentirse agitada e incómoda.

-Eh, disculpen, tengo que ir al baño un momento -dijo Alison yéndose de allí para el baño.

Una vez allí, la joven se lavó las manos y cuando terminó, tomó respiración profunda y se miró al espejo.

-¡Dios mío! -exclamó- ¿Por qué me siento tan agitada?



-¿Alison? -se sorprendió Nicky entrando al baño- ¿Pero qué haces aquí? Todos afuera preguntan por ti. Eres el alma de la fiesta.

-No es una fiesta Nicky, es una reunión -dijo Alison-. Sólo vine aquí porque necesitaba respirar. Afuera me sentía sofocada, incómoda con tanta gente, fotografías y…

-¿Y qué? -preguntó Nicky.

-¡Ay Nicky! -exclamó Alison- No sé que me pasa hoy con Paolo. Me acosa con la mirada. No sabes como me incomoda.

-¿No serán ideas tuyas? -preguntó Nicky.

-No, no lo creo -respondió Alison-. Hace unos momentos me estaban tomando unas fotografías y de lejos vi a Paolo, no paraba de mirarme fijamente, cruzábamos las miradas y eso me hacía sentir desesperada. Prácticamente salí corriendo porque ya no aguantaba. Necesitaba dar un respiro.

-Alison, tú sabes muy bien a que se debe eso -dijo Nicky-. ¿Qué más necesitas para darte cuenta de que Paolo te ama sinceramente? Hace un mes escuchaste una grabación en la que te dabas cuenta de que Paolo jamás te engañó con Penélope y ese era el único motivo por el que le eras indiferente. ¿Y ahora? ¿Por qué continúas con esa misma indiferencia? ¿Ya no lo amas como antes?

-No es eso Nicky -dijo Alison dándose la vuelta para no darle la cara a su amiga-. Es sólo que creo más conveniente que solo haya una amistad entre Paolo y yo, además de una relación laboral. Para mí eso es lo mejor.

-¿Lo mejor para quién o para qué? -preguntó Nicky- Sí tú lo quieres y él también, ¿por qué limitarse a una relación laboral y de amistad? No le veo sentido.

-Es que lo creo más conveniente, te lo acabo de decir -dijo Alison volteándose de nuevo-. Además, tampoco veo correcto una relación amorosa entre una dama y su mayordomo.

-¿Pero es más fuerte ese prejuicio tuyo que lo que sientan ustedes? -preguntó Nicky.

-Los sentimientos ya desaparecerán con el tiempo -respondió Alison-, pero para que eso pueda pasar, no puede haber más allá de amistad o de una relación de trabajo.

-Perdóname, pero no estoy de acuerdo -comentó Nicky-. Siento que para ti, todo lo que pasó con Paolo era para pasar el rato nada más.

-Nicky, no es así -dijo Alison-. Tú no puedes entenderme y por lo visto pierdo mi tiempo intentando que lo hagas. Mejor… dejemos las cosas así -Y salió del baño, mientras Nicky suspiraba.



-¿Por qué tardaste tanto Alison? -le preguntó Rosita a su nieta al verla.

-Necesitaba respirar un poco abuela -respondió Alison-. Me sentía sofocada, pero ya estoy bien.

-Que bueno -dijo Rosita-. De paso te digo que la reinauguración es un éxito. ¡Qué excelente idea tuviste!

-Me alegra abuela -dijo Alison sonriéndole.

De repente, de gotera en gotera, comenzó a caer una fuerte lluvia que arruinaba la reunión.

-¡Ay, no puede ser! -exclamó Rosita- Ya comenzó a llover. Vamos a tener que terminar la reunión más temprano de lo previsto.

-Sí, al parecer así tendrá que ser -dijo Alison.



-¡Rosita Castillo! -exclamó un hombre ya de edad, muy elegante que se acercó a Rosita y Alison.

-¡Miguel Hernández! -exclamó Rosita- ¡Pero cuánto tiempo! No creí que asistieras a la reinauguración de la revista. Qué gusto verte.

-El gusto es mío Rosita -dijo Miguel mirando pervertido de arriba a abajo a Alison.

-Mira Alison, te presento a Miguel Hernández -dijo Rosita-. Él es un viejo amigo mío, director de un periódico en Cartagena. Lo invité a la reinauguración de la revista, pero no creí que asistiera.

-Mucho gusto señor Hernández -dijo Alison extendiéndole la mano.

-Igualmente, preciosa -dijo Miguel, correspondiéndole el saludo y besándole la mano en el acto-. Dime, ¿cuál es tu nombre?

-Ella es mi nieta Miguel, se llama Alison -se apresuró a presentarla Rosita-. Como sabrás es ahora la propietaria de +Sound.

-Es muy bella tu nieta Rosita -comentó Miguel-. Nunca me lo imaginé. Tan bella que cualquiera podría perder la cabeza por ella.

-Muchas gracias señor -agradeció Alison, sonriéndole dulcemente. En ese momento, un vals comenzó a sonar.

-¿Me concederías esta pieza, Alison? -preguntó Miguel.

-Bueno… la verdad, es que no tengo muchos ánimos de bailar -dijo Alison, mirando de lejos a Paolo, quién también la miraba algo curioso por la cercanía de Miguel.

-Por favor, Alison, no rechaces la cordial invitación de Miguel -le murmuró Rosita al oído a Alison-. Tan sólo baila esta pieza con él, por favor.

-¿Estás segura que no deseas bailar? -inquirió Miguel- Mira que me harías un honor enorme y más, bailando con una dama como tú.

-Está bien señor Hernández -cedió Alison-, pero sólo esta pieza. Acepto porque no quiero parecer una grosera con usted, pero como le digo no tengo muchos ánimos de bailar.

-No te preocupes -dijo Miguel-. Con esta sola pieza será suficiente.

Alison y el malintencionado anciano Miguel, comenzaron a bailar el armonioso vals que sonaba en aquél momento. Paolo les miraba de lejos celoso y Alison lograba notarlo. Los celos de Paolo aumentaron cuando Miguel, tomó a Alison más fuerte de la cintura y la acercó más a él. Ante ello, el muchacho se dirigió a una joven que estaba a su lado, sin pareja para bailar.



-Perdone -dijo Paolo-, ¿le gustaría si bailáramos esta pieza señorita?

La joven aceptó y tomándola delicadamente de la mano, Paolo la sacó a la pista de baile, dónde comenzaron a bailar. Mientras lo hacía, miraba a Alison con el fin de hacerle sentir también celos. La dulce joven, al lograr ver a Paolo, se llenó de gran decepción y desesperada, se soltó de Miguel.

-Perdone señor Hernández -se disculpó Alison, quien salió corriendo del salón, mientras lloraba. Paolo al verla, también dejó de bailar con su pareja y salió tras Alison, llamándola entre la gente.

Alison salió en medio de la lluvia corriendo. Fue bajando con rapidez de las escaleras y se le zafó el tacón, pero sin importarle siguió corriendo hasta su auto. Una vez llegó, se apoyó en el vehículo y no pudo evitar romper en llanto.



-¡Dios mío! -exclamó- Ya no puedo más, ya no puedo continuar con esta situación. No puedo.

Por otra parte Paolo, también salió del salón en medio de la intensa lluvia y se encontró con el tacón de Alison, el cuál recogió del escalón. De lejos, logró ver como lloraba.

-Alison -pronunció Paolo viéndola apenado y sin dudarlo, fue caminando hasta ella.

Cuando llegó, Alison al verlo se iba a ir, pero justo en ese momento, la tomó del brazo y la giró hacia él.



-Paolo, por favor suélteme -dijo Alison-. Ya, por favor, suélteme. No quiero hablar.

-Pues quiera o no, vamos a tener que hacerlo -dijo Paolo.

-Ok, ¿y qué sería eso que tenemos que hablar? -preguntó Alison- ¿Acaso no le ha quedado claro la única relación que debe haber entre nosotros?

-La tengo muy clara -dijo Paolo-, pero no le veo ningún sentido llevar una amistad cuando hay sentimientos mucho más fuertes, cuando hay amor, porque eso es lo que siento yo por usted.

-Pues sinceramente no creo que amor sea causarle celos a la persona que se quiere -dijo Alison.

-Solo lo hice por que usted estaba haciendo lo mismo al bailar con ese señor -dijo Paolo.

-¡Por favor Paolo! -dijo Alison- Yo no bailaba con "ese señor" por causarle celos a usted. Bailaba con él a petición de mi abuela, además porque no quería parecer una grosera, en cambio usted, sin conocer la situación, se puso a bailar con esa mujer y lo único que logró con eso fue herirme en lo más profundo. ¿Cómo puede ser de mente tan estrecha?

-Lo siento -se disculpó Paolo cabizbajo.

-¿Sabe qué? -dijo Alison- Lo único que estamos haciendo con esto es herirnos. Dejemos las cosas así. Hagámoslo, tan siquiera para conservar esta amistad, por favor.

-¿Usted me quiere? -le preguntó Paolo tomando a Alison del rostro con ambas manos- ¿Aún me ama como cuándo me lo gritó hace tiempo? ¿Me ama como me lo dijo cuando tuvo ese accidente y creyó que iba a morir?

-Paolo -dijo Alison rompiendo nuevamente en llanto.

-Por favor, tan sólo dígamelo -rogó Paolo-. Dígamelo, respóndamelo y le juro que nunca volveré a molestarla con esto y aceptaré con gusto ser su amigo. Sólo respóndamelo, sea un sí o sea un no…

-Sí Paolo -respondió Alison entre lágrimas, con el maquillaje totalmente corrido-. Yo a usted lo amo como siempre, lo amo con toda mi alma y lo tengo impregnado en mi corazón. Lo amo…

Paolo, sin nada que decir, sólo besó a Alison con decisión. La joven le correspondió y ambos fundieron sus labios en un tierno beso, que poco a poco fue haciéndose más apasionado. El momento era mágico. Los dos jóvenes no pensaban en nada más que amarse y no separase de aquél beso que los unía.

-Yo también la amo, mi señorita -susurró Paolo, muy cerca a los labios de Alison. El muchacho se apartó, se inclinó y le colocó el tacón en el pié que era a Alison, pero sin incorporarse todavía, sacó de su chaleco una pequeña cajita, la cual abrió frente a su amada. Alison se llevó las manos a la boca de la sorpresa al ver que era un hermoso anillo de compromiso.



-¿Acepta usted casarse conmigo? -le preguntó Paolo con ilusión.

-Claro que sí Paolo -respondió Alison llorando de la emoción-. Acepto, acepto casarme con usted.

Paolo se incorporó rápidamente y nuevamente ambos se besaron. En ese momento, se escucharon aplausos. Los dos dejaron de besarse y vieron que quienes aplaudían eran todos los invitados a la reunión desde la entrada del salón. Nicky, Alexa, Rosita y Frank también aplaudían sonrientes y contentos por la feliz pareja.

Semanas después, de noche, la boda de Alison y Paolo estaba a punto de llevarse a cabo. La joven se encontraba en su cuarto, con una ropa ligera, siendo maquillada por Frank y Nicky frente al espejo.



-¡Ay Alison! -exclamó Frank arreglándole el cabello, mientras Nicky le echaba el polvo en el rostro con una escobilla- La verdad me siento muy contento de que te vayas a casar. ¿Quién lo imaginaría? Todo el mundo pensaba que te convertirías en monja mi amor. Lo único malo es el galán.

-¿Por qué lo dices Frank? -preguntó Alison ofendida.

-Bueno, no te ofendas, pero Paolo no es precisamente el profesional con el que alguna chica desearía casarse -respondió Frank-. En pocas palabras, es un don nadie que se ganó la lotería casándose con una dama como tú.

-Eso es lo que menos importa cuando el galán es tan guapo -intervino Nicky- y usted señor Frank, no puede negar que Paolo lo es.

-Independientemente de sus opiniones, no se han dado cuenta que lo importante es el amor -dijo Alison ilusionada-. Además quiero informarte Frank, que Paolo va a comenzar una carrera universitaria de administración de empresas, por lo que no será un "don nadie" como dices.

-Bueno Alison, sólo decía -dijo Frank-. Yo te prometí cambiar y lo haré, porque debo aceptar que todo lo que me dijiste hace meses de que era un chismoso y un envenenador sí es cierto y quiero cambiar en eso.

-Me alegra que aceptes tus defectos Frank -dijo Alison.

-A mí me alegra por Paolo -dijo Nicky, dejando un momento de maquillar a Alison-. Con lo rápido que aprende, se convertirá en todo un profesional y lo hace por ti Alison, para demostrarte que de verdad te quiere.

-Tienes razón -convino Alison-, pero bueno ¡Muévanse! La boda no es mañana y a este paso no vamos llegar nunca.

-¡Claro que no querida! -exclamó Frank- Sería imperdonable que la novia y los padrinos que somos Nicky y yo, llegáramos tarde, así que manos a la obra.

Entretanto, todos los invitados a la boda estaban esperando a Alison en el lugar en el que se realizaría la ceremonia: en un ancho puente, en medio de agua retenida. También podía apreciarse una fuente, pero estaba apagada. Paolo esperaba ansioso a su novia en el altar, vestido con un traje de novio negro.





-Paolo, quería decirle algo antes de que llegara Alison -se dirigió Alexa a Paolo.

-Usted dirá señorita Alexa -dijo Paolo.

-Bueno, antes que nada quíteme ya lo de "señorita" -dijo Alexa- Vamos a ser muy pronto cuñados.

-Jajaja, bueno Alexa dígame -dijo Paolo riendo- ¿Qué tiene que decirme?

-Paolo, yo… quiero pedirle disculpas -respondió Alexa-. Sé que al principio de conocernos, yo lo traté muy mal, precisamente por lo que le conté hace un par de meses, porque lo consideré un obstáculo en los planes que tenía para quedarme con la revista…

-Sí, ya me lo había contado -dijo Paolo-. Fue el día en que Alison tuvo el accidente.

-El caso es que quiero pedirle disculpas -dijo Alexa-. Muchas veces lo hice sentir mal con mis comentarios malintencionados, estaba cegada por la ambición y de verdad, discúlpeme.

-No se preocupe por eso Alexa -dijo Paolo-. Desde el día en que se arrepintió de todo y tuvo la decisión de contarme todo el daño que hizo con sus mentiras, yo la disculpé. Ahora lo más importante es que seremos familia y debemos mirar al presente y no al pasado.

-Gracias Paolo -agradeció Alexa-. No sabe como me alegra saber que mi hermana tendrá como esposo a un hombre como usted, ella lo merece y eso me deja tranquila ahora que mañana viajaré a Miami.

-¿Va a viajar a Miami? -se sorprendió Paolo- ¿Pero por qué?

-Bueno, es que pienso emprender mi propia revista allá Paolo -respondió Alexa-. Quiero trabajar duro, honrada y honestamente para conseguir mis sueños. Eso es lo que quiero.

-Y lo va a conseguir -dijo Paolo-. Tenga por seguro que así será, pero nos visitará ¿no? Para que conozca a sus sobrinos.

-Claro, claro que sí -dijo Alexa riendo.

En ese momento, algo llamó la atención de todos los presentes. Era Alison, quién llegaba resplandeciente a la boda, con un hermoso y esponjoso vestido de novia, un largo velo, el cabello recogido y con un maquillaje suave, pero muy elaborado que la hacía ver muy dulce al sonreír. Se bajó del auto con Nicky y Frank, éste último la fue llevando hasta el altar. Mientras llegaba, Paolo la miraba fascinado y con ilusión.



-Paolo -dijo Frank al llegar al altar-, te entrego esta noche a Alison para que la desposes y la hagas muy feliz, porque ella, más que nadie lo merece.

-Así será señor Frank -dijo Paolo, quien tomó delicadamente de la mano a Alison y la condujo hasta su lugar. La pareja intercambiaba sonrisas entre sí, tomados de la mano y con todos los invitados sentados, el sacerdote vino para comenzar la ceremonia y casar a los jóvenes.

-Esta noche, estamos aquí presentes para ser testigos del matrimonio entre este hombre y esta mujer -dijo el sacerdote-. Comencemos. Alison Castillo, ¿aceptas cómo tu legítimo a esposo a Paolo Santos para amarle y respetarle en la salud y en la enfermedad, en la pobreza y la riqueza, en los momentos duros y felices, serle fiel, hasta que la muerte los separe?

-Sí, acepto -respondió Alison sonriéndole tiernamente a Paolo. Todos los conocidos de la pareja (que estaban en primera fila) miraban emocionados.

-Y tú Paolo Santos -dijo el sacerdote-. ¿Aceptas a Alison Castillo como tú legítima esposa para amarle y respetarle en la salud y en la enfermedad, en la pobreza y la riqueza, en los momentos duros y felices, serle fiel, hasta que la muerte los separe?

-Claro que sí padrecito, acepto -respondió Paolo sonriendo ampliamente.

-Pues bueno, en nombre de Dios, los declaro marido y mujer -dijo el sacerdote-. Puedes besar a la novia Paolo.

Paolo y Alison unieron sus labios en un tierno beso, al tiempo que todos los invitados se levantaban de sus asientos y aplaudían felices y emocionados por los jóvenes, justo en ese instante, la fuente de agua de color se encendió espectacularmente y juegos pirotécnicos iluminaron el lugar, mientras aún, Alison y Paolo se besaban en un momento prácticamente mágico y único, felices por muchísimos años.

FIN

miércoles, 29 de enero de 2014

Capítulo 17: La confesión de Alexa

Minutos después, Nicky y Penélope estaban entrando a una discoteca muy movida y llena de gente bailando al son de la música electrónica.



-¡Uhhh! -exclamaba Nicky alzando los brazos, pero Penélope aún estaba decepcionada por no haber tenido su cita con Paolo- ¡Ay Penélope! Ya deja de pensar en tu cita fallida. Mejor diviértete.

-¿Sabes qué? -dijo Penélope- Ahora no tengo muchos ánimos de divertirme. Mejor me voy a mi apartamento ya, estoy cansada.

-¡No, claro que no irás a ninguna parte! -dijo Nicky muy serie- Te vas a quedar en esta discoteca divirtiéndote. Solo de esa manera podrás superar el trauma de que te hayan dejado plantada.

-¡Eso es lo que me da rabia Nicky! -dijo Penélope haciendo un puño furiosa- Me da mucha rabia que el idiota ese me haya dejado plantada como si fuera un instrumento de diversión por momento. ¿Pero qué se ha creído? Yo valgo mucho más Nicky, mucho más -Y de repente, comenzó a llorar. Nicky, haciendo un gran esfuerzo por aparentar, se acercó para consolarla sobre su hombro.

-Ya no llores más Penélope -dijo Nicky con un gesto de repugnancia en el rostro que Penélope no podía ver-. Claro que tú vales mucho y por ello, no vale la pena que desperdicies tus lágrimas en ese idiota del que me hablas.

-¡Tienes razón! -dijo Penélope con decisión y dejando de llorar, al tiempo que Nicky cambiaba su mal gesto por una sonrisa forzada- No tengo por que amargarme la noche por ese hombre que solo vale mie… perdón, que solo vale popó. Así que Nicky… ¡A divertir se dijo!

-¡Esa es mi Penélope! -exclamó Nicky- Celebremos nuestra juventud y soltería esta noche. Vamos a tomarnos unos buenos whiskys amiga.

En un parque, ya algo desolado, Estela Conde caminaba muy aburrida, con lágrimas cayendo de sus ojos por la tristeza de no tener a Paolo. A su mente, vinieron varios recuerdos, de cuando lo obligaba a acostarse con ella por la deuda que tenía:



"-¡Ah, Paolo! -exclamó Estela estando abrazada a Paolo en una habitación- ¡Bésame! ¡Hazme tuya Paolo!

-Doña Estela -dijo Paolo muy agitado-. Yo... yo puedo pagarle de otra manera, pero de esta, no por favor.

-¡Pues no! -dijo Estela desprendiéndose del abrazo- Si me pagas lo que me debes con dinero, ¿cuándo sería? Necesito mi dinero cuanto antes y tú... ¿de dónde lo sacarías?

-Es… está bien -dijo Paolo embargado en una gran tristeza y sin otra opción, se acercó a Estela y la besó con mucha pasión".

-Paolo -pronunció Estela volviendo en sí entre lágrimas-. Te amo más que nunca -Y volvió a reproducir otro recuerdo en su mente:



"-Doña Estela -dijo Paolo-. El hecho de que usted ya sea una mujer de edad no quiere decir que se tenga que resignar a encontrar un buen hombre adecuado para usted. Al contrario, usted es una mujer muy hermosa y elegante y encontrar a alguien que la haga feliz de seguro no le será difícil en el futuro".

-Espero que así pueda ser -dijo Estela-. Espero que así pueda ser para sacarte de mi corazón.

En ese momento, el celular de Estela timbró. Ella se apresuró a sacarlo de su bolso para contestarlo y vio en la pantalla que era Juan Camilo.



-Señor Castillo, ¿para qué me llama? -contestó Estela en medio de un suspiro de indiferencia.

-Doña Estela, la llamaba por que quería hacerle una propuesta indecente -dijo Juan Camilo que se encontraba en el cuarto de su casa caminando.

-¿Propuesta indecente? -se sorprendió Estela- ¿Pero cómo puede ser usted tan descarado de llamarme para decirme algo así? ¿Qué clase de mujer cree que soy?

-No se me enoje doña Estela, por favor -dijo Juan Camilo-. Si vamos a hablar de decencia, déjeme decirle que usted no es la más adecuada para ello. ¿Se le olvidó qué clase de relación tenía usted con el mayordomo de mi hermana Alison?

-¡Eso a usted no le importa! -dijo Estela muy ofendida- Mi vida privada, es eso, privada y a usted no tiene por qué importarle. Ahora, tengo muchas cosas que hacer, adiós.

-¡Espere, espere! -le detuvo Juan Camilo antes de que colgara- Cuando le dije "propuesta indecente" me malinterpretó. Lo que quería decirle es que quiero hacerle una invitación especial, aprovechando que tengo motivos para celebrar.

-¿Cómo puede tener motivos para celebrar con su abuela en el hospital? -le preguntó Estela.

-Sólo confórmese con saber que tengo motivos -dijo Juan Camilo-. La noche es joven. ¿Qué me dice? ¿Acepta o no mi invitación doña Estela?

-¡Claro que no! -respondió rotundamente Estela- ¡Atrevido! Ni por todo el dinero del mundo saldría con un hombre como usted -Y le colgó muy ofendida.

En la discoteca en la que se encontraban Nicky y Penélope, ambas chicas estaban tomando licor en la barra de atención. Penélope ya se encontraba muy ebria y aunque Nicky también bebía, lo hacía lentamente.



-¡Los hombres son unos desgraciados! -exclamó Penélope en medio de la gran borrachera- Unos idiotas que solo nos utilizan a nosotras para pasar el rato. ¡Pero no! Yo, Penélope García digo ¡No más Nicky! ¿Me escuchas? ¡No más!

-Brindemos por nuestra libertad -dijo Nicky y ambas brindaron, mientras pronunciaban la palabra "salud"; acto seguido bebieron.

-¿Ya es de día Nicky? -le preguntó Penélope- ¿Qué hora es?

-Son las 12:30 de la noche -respondió Nicky.

-¡Ay! Entonces yo ya me voy -dijo Penélope levantándose-. Muchas gracias por esta noche tan espectacular.

-No, Penélope, espera -le detuvo Nicky-. No tienes por que irte tan ligero, podemos quedarnos un poco más, hablando sobre nosotras.

-Pues ni modo, me quedo por que me lo pides, eh -dijo Penélope tomando nuevamente asiento-. ¿De qué querías que habláramos?

-Sobre nosotras -respondió Nicky. No me has contado quién fue ese idiota que te dejó plantada en el parque. Puedes decírmelo con toda confianza. Somos amigas ¿no?

-¡Pues claro que somos amigas! -dijo Penélope- Pero si te digo a quien esperaba, segurito me agarras de las mechas como esta mañana.

-No, claro que no -dijo Nicky-. Por eso no te preocupes Penélope. Olvida ese hecho tan bochornoso entre nosotras y más bien cuéntame de quién se trataba. ¿Lo conozco?

-¡Uf! Desde hace rato -respondió Penélope-. Mira, te voy a decir sólo por que esta noche nos hemos vuelto las mejores amigas. Es Paolo, el idiota con el que tenía una cita y que me dejó plantada.

-¿Paolo? -aparentó Nicky estar sorprendida.

-Sí, el mayordomo y también novio de la menopáusica de Alison -dijo Penélope-. Si te contara. Imagínate que les dañé el noviazgo, bueno, eso creo yo.

-¿Así? ¿Y cómo lo hiciste? ¿Cómo les dañaste el noviazgo? -preguntó Nicky, al tiempo que metía la mano dentro de bolso disimuladamente y activaba la grabadora de sonido de su celular.

-¡De la manera más loca que puede haber! -respondió Penélope- Resulta que ayer, yo fui al club como cualquier otro día y cuando iba a tomar unos masajes me encontré a Paolo. Yo le confesé que me gustaba, incluso me le insinué ¿sabes? Y el muy idiota prefirió a Alison que a mí disque por que ella era la mujer que amaba.

-¡No me digas! -dijo Nicky con ironía- ¿Y qué fue lo que hiciste para separarlos?

-Bueno, es que cuando me iba a ir de la sala de masajes, fingí que me faltaba el aire y que me desmayaba -respondió Penélope-. Paolo no tuvo de otra que darme respiración boca a boca y yo aproveché para besarlo, en ese momento entró la "dama menopáusica" y creyó lo que no era, jajajaja. Oye, pero tú ya lo sabías. Por eso fue nos peleamos esta mañana en el centro comercial ¿no?

-¡Ah, sí! Ya lo sabía, pero quería escucharlo de tus propias palabras -dijo Nicky-. De verdad que mataste dos pájaros de un solo tiro, porque por una parte lograste besar a Paolo y por la otra, separarlo de Alison -Y de manera disimulada, desactivó la grabadora de su celular. Nicky había logrado grabar la confesión de Penélope.

-Es verdad, pero eso ya no tiene importancia -dijo Penélope triste-. Después de todo, él muy imbécil de Paolo me dejó plantada en una cita, pero bueno, no me voy a poner triste y voy a seguir celebrando.

Penélope se levantó del asiento con una botella de licor en la mano. De repente bebió sin parar de la botella y se desvaneció en el piso. La música paró y toda la gente dejó de bailar amontonándose alrededor de Penélope.

-¡Penélope! -gritó Nicky corriendo hacia ella.

Al día siguiente, en el apartamento de Nicky, la luz de los rayos del sol entraba delicadamente por las cortinas de la habitación en la que Alison y Paolo habían hecho el amor la noche anterior. Alison de repente despertó agitada; se encontraba semi desnuda y notó que Paolo no estaba a su lado.



-¡Dios mío! -exclamó Alison llevándose las manos a la cabeza frustrada- ¿Pero cómo pude pasar la noche con Paolo? ¿Cómo pude?

-Señorita Alison, ¿ya despertó? -preguntó Paolo tocando la puerta de la habitación.
-Eh… sí, Paolo -respondió Alison levantándose apresuradamente de la cama y poniéndose una bata blanca- Pase.



-Buenos días -le saludó Paolo, entrando sonriente a la habitación-. Eh, yo… vengo por que le hice un pequeño detalle.

-¿Detalle? -se sorprendió Alison- ¿Qué clase de detalle?

-Bueno es que me gustaría que usted lo viera con sus propios ojos, como una sorpresa -dijo Paolo.

-Ok -dijo Alison cerrando los ojos-. Lléveme entonces hasta esa sorpresa y cuando lleguemos, dígame el momento en que deba abrir los ojos.

Paolo tomó a Alison de las manos y con los ojos cerrados, la joven se dejó llevar por su mayordomo hasta la sorpresa que él le tenía preparada. Así llegaron al comedor del apartamento, dónde se encontraba servido un rico desayuno que Paolo había preparado especialmente para Alison.

-Ya puede abrir los ojos señorita Alison -dijo Paolo y cuando Alison abrió los ojos, Paolo le señaló la comida.

Entretanto, en el apartamento de Penélope, ésta comenzaba a despertarse en medio de un gran dolor de cabeza. La joven se encontraba acostada en el sofá de su sala.



-¡Vaya! ¡Hasta que por fin despiertas! -exclamó Nicky quien estaba desayunando en el comedor de Penélope.

-¿Tú… tú que haces aquí? -preguntó Penélope levantándose con dificultad y con una mano en la cabeza.

-¿No te acuerdas de nada Penélope? -le preguntó Nicky- Anoche estuvimos celebrando hasta la madrugada. Tú bebiste licor sin para y te embriagaste.

-¡Eso ya lo sé! -dijo Penélope logrando ponerse de pie- ¿Por qué tendría este dolor de cabeza tan espantoso sin motivo? Mejor dime que haces en mi apartamento y desayunando de mi comida.

-¡Ay Penélope! -exclamó Nicky- No tienes por que ponerte así. ¿Acaso no somos amigas? Si estoy desayunando de tu comida, tómalo como si estuvieras devolviéndome un favor. Después de todo yo te hice uno a ti anoche. Te ayudé a venir hasta aquí porque estabas muy borracha, te acompañé. En ese estado no hubieras llegado ni a la esquina de la discoteca.

-La verdad no me acuerdo de nada -dijo Penélope y volvió a quejarse.

-¿Ni siquiera de esto? -preguntó Nicky sacando de su bolso su celular y reproduciendo la grabación:

"-¡De la manera más loca que puede haber! Resulta que ayer, yo fui al club como cualquier otro día y bueno, cuando iba a tomar unos masajes me encontré a Paolo. Yo le confesé que me gustaba, incluso me le insinué ¿sabes? Y el muy idiota prefirió a Alison que a mí disque por que ella era la mujer que amaba.

-¡No me digas! ¿Y qué fue lo que hiciste para separarlos?

-Bueno, es que cuando me iba a ir de la sala de masajes, fingí que me faltaba el aire y que me desmayaba. Paolo no tuvo de otra que darme respiración boca a boca y yo aproveché para besarlo, en ese momento entró la "dama menopáusica" y creyó lo que no era".

-¿Tampoco te acuerdas de eso Penélope? -preguntó Nicky pausando la grabación.

-¡Eres una desgraciada! -dijo Penélope furiosa- Mejor lárgate ahora de mi apartamento o no respondo de mí.

-Claro que me voy -dijo Nicky levantándose con una sonrisa de picaría en el rostro-. Por cierto, ¿no quieres saber donde estaba Paolo mientras tú lo esperabas en ese parque?

-No me importa -mintió Penélope.

-Es obvio que sí te importa -dijo Nicky- y bueno, Paolo estaba con Alison. La cita que ustedes dos tenían se trató de un montaje, de un plan que él había organizado para hacerte confesar que tú fuiste quien lo besó a él, mientras te grababa. En vista de que él no pudo asistir a la "cita" porque tenía que quedarse con Alison, yo fui en su lugar. A eso vino ese encuentro casual entre tú y yo.

-¿Y qué es lo que pretenden ustedes con esa grabación? -preguntó Penélope- ¿Darle el comprobante a Alison de que Paolo no la engañó conmigo?

-Exactamente -respondió Nicky-. A pesar de que Paolo insiste en darle una explicación a Alison, ella no quiere, pero con esta grabación, los dos podrán volver a estar juntos, como siempre debieron estar si no hubiera sido por ti.

-Pues la verdad si ellos vuelven me importa muy poco -dijo Penélope.

-Claro, te entiendo perfectamente Penélope -dijo Nicky con ironía-. El solo hecho de que el chico que te gusta te rechace, debe herir en lo más profundo tu orgullo y por eso te comprendo. Ahora sí me voy. Que tengas un buen día “amiguita” -Y se fue riendo del apartamento de Penélope, mientras ésta la miraba con gran enojo. Una vez sola, Penélope no pudo contener sus celos y comenzó a tirar todo lo que se encontraba a su paso con histeria.

-¡Malditos imbéciles! -gritó Penélope- ¡Sólo se burlaron de mí! ¡Malditos! -Y tiró todos los platos que habían sobre el comedor.



-¡Vaya Paolo! -exclamó Alison muy sorprendida al ver el desayuno que Paolo le había preparado- ¡Todo se ve riquísimo!

-Lo preparé especialmente para usted con mucho cariño -dijo Paolo-. Espero que le guste y que lo disfrute.

-Paolo, no… tenía por qué molestarse -dijo Alison al tiempo que se le salían las lágrimas de la emoción.

-¿Pero por qué llora? -le preguntó Paolo- ¿Acaso hay algo que no le gustó?

-No, no es eso -respondió Alison limpiándose las lágrimas-. Sólo me emocioné porque antes, a parte de mi abuela, nadie había tenido un detalle así de lindo conmigo. Muchas gracias Paolo.

-Tómelo como un agradecimiento por todo lo que usted ha hecho por mí -dijo Paolo-, como un agradecimiento por hacerme el hombre más feliz del mundo.

-Paolo, yo -dijo Alison-, respecto a lo que pasó entre nosotros anoche…

-Para mí fue la mejor noche de mi vida -se apresuró a decir Paolo-. Fue la mejor noche de mi vida porque estuve con la mujer que más amo en el mundo y esa mujer es usted. Además…

-¡Paolo! -le interrumpió Alison con la voz entrecortada- ¡Ya basta por favor! Lo que pasó entre nosotros anoche fue un error, error que no volverá a suceder.

-¿Error? -se sorprendió Paolo.

-Sí un error -dijo Alison-. Nada debió haber pasado. Todo fue mi culpa por haberlo besado, porque estaba tomada y… ni siquiera puedo excusarme en este momento. Sólo perdóneme por favor. No sabe lo avergonzada que me siento con usted -Y no pudo evitar que le salieran las lágrimas.

-¿Pues sabe algo? -dijo Paolo sollozo- Para mí no ha sido un error porque yo la amo a usted.

-Paolo, por favor -dijo Alison.

-No, escúcheme usted a mí un momento -dijo Paolo-. Mis sentimientos siempre han sido sinceros y no han cambiado ni cambiarán por usted. ¿Es por lo que vio hace unos días en el club que tiene esa indiferencia conmigo? ¿Es por eso que considera todo un error?

-Ya dejemos este tema hasta aquí Paolo, por favor -dijo Alison-. Lo que pasó anoche dejémoslo en el olvido, como si nunca hubiera sucedido. La única relación que debe haber entre nosotros es de dama y mayordomo y de esa línea no vamos a pasar. Hágalo, por lo menos para que conservemos una amistad.

-¿Puede alguien ser amigo de la persona que ama? -le preguntó Paolo roto de dolor, tanto que no tampoco pudo evitar que se le salieran las lágrimas- ¿Acaso ya no me quiere?

En ese momento sonó el celular de Alison dentro de su bolso y que tenía tirado sobre un mueble. Ella fue a contestar apresuradamente y cuando sacó el móvil, vio en la pantalla que era Alexa.



-Hola Alexa -contestó Alison-. ¿Ha sucedido algo con la abuela?

-No, Alison, la abuela está bien -respondió Alexa hablando desde su celular en su oficina de +Sound-. Te llamaba para preguntarte cómo pasaste la noche. ¿Si dormiste en el apartamento de tu amiga?

-Sí, aquí pasé la noche -dijo Alison-. Un poco consternada con todo lo que pasó ayer. Ya sabrás…

-Sí, te entiendo -dijo Alexa-. Pero siento tu voz, un poco… no sé, como llorosa. ¿Acaso estuviste llorando?

-Alexa, ¿tienes algo más que decirme? -dijo Alison ignorando la pregunta de su hermana, mientras Paolo se iba del apartamento.

-Sí, quería pedirte que llegues lo más pronto posible a +Sound -respondió Alexa- ¿Puedes?

-Claro, aunque pensaba ir más tarde, pero no tengo ningún problema con pasar ya -dijo Alison-. ¿Pero por qué el afán?

-Bueno, es que debo hablarte de algo muy delicado Alison -respondió Alexa-. No puedo hacerlo por aquí y por eso es mejor tratarlo personalmente.

-Está bien Alexa -convino Alison-. Ya mismo voy para +Sound. Adiós -Y colgó.

Inmediatamente Alison tiró el celular sobre el mueble y corrió a abrir la puerta para alcanzar a Paolo
.
-¡Paolo, espere! -gritó Alison, pero no lo vio por ningún por lado- ¡Paolo vuelva! ¡Yo a usted lo amo! ¡Lo amo! ¡Vuelva! ¡Vuelva, por favor! -Y se derrumbó en el suelo a llorar, mientras seguía diciendo repetidamente "¡Vuelva!".

-Ya no hay marcha atrás -dijo Alexa apretando su celular contra el pecho-. Hoy, Alison sabrá toda la verdad, pase lo que pase, pero la sabrá.

Por otra parte, Estela Conde estaba trabajando en su oficina, escribiendo un relato en su computador portátil. Mientras lo escribía, lo recitaba.



-"De repente, él vino hacia mí en medio de aquél rojizo atardecer. Nos abrazamos, en medio de la brisa de verano y con dolor, nos despedimos, para nunca más vernos. Era lo mejor para los dos…".



-¿Interrumpo? -preguntó Juan Camilo entrando a la oficina, escondiendo algo por detrás.

-¿Cómo se atreve a entrar así a mi oficina señor Castillo? -preguntó Estela muy ofendida- El hecho de que sea mi jefe no le da ese derecho de violar mi privacidad. La próxima vez, toque.

-No se me enoje doña Estela -dijo Juan Camilo acercándose a ella, como para besarla.

-¡Uf! -exclamó Estela tapándose la nariz- ¿Pero qué clase de perfume usa usted? ¡Aléjese de mí! ¡Huele a barato!

-Lo siento -dijo Juan Camilo tímidamente y alejándose de Estela.

-Mire señor Castillo -dijo Estela-. Ahora estoy trabajando y cuando trabajo no me gusta que me interrumpan. ¿Entiende?

-Claro que la entiendo -dijo Juan Camilo sonriendo con picardía-, pero seguro cambiará de opinión, con este detalle -Y sacó de por detrás un ramo de claveles blancos, el cual le entregó a Estela.

-¡Ashú! -estornudó Estela- ¡Aleje esas flores de mí! ¡Soy alérgica a los claveles! ¡Ashú! ¡Aléjelas!

-Lo… lo siento mucho -dijo Juan Camilo-. No lo sabía, yo…

-¡Usted nada! -le gritó Estela- Salga ya de mi oficina y déjeme trabajar. ¡Salga!

Juan Camilo salió de la oficina de Estela y una vez fuera, tiró el ramo de claveles decepcionado.

-Voy a tener que buscar otra manera de llamar la atención de Estela Conde -dijo Juan Camilo-. Sea como sea, voy a convertir esa mujer en mi esposa.

Entretanto, Nicky había acabado de llegar a su apartamento muy ansiosa por enseñarle la grabación a Alison. Cuando entró, vio a Alison ya arreglada, desayunando en el comedor muy pensativa.



-¡Alison! -exclamó Nicky yendo hacia Alison- Qué bueno que no te has ido para +Sound. Necesito mostrarte algo muy importante.

-¿De qué se trata? -le preguntó Alison haciendo un esfuerzo por no llorar.

-Oye ¿y ese desayuno? -le preguntó Nicky sentándose al lado de Alison- ¿Lo hiciste tú?

-No, lo hizo Paolo -respondió Alison-. Oye, ¿y tú dónde estuviste toda la noche?

-Eso no importa -dijo Nicky-. Precisamente lo que voy a mostrarte tiene que ver con Paolo. Tienes que oír esto. ¿Él está?

-No, él salió hace varios minutos -respondió Alison-. ¿Pero qué es lo que tengo que oír? ¿Qué tiene que ver Paolo?

-Ya me enteré que por culpa de Penélope, tú y Paolo terminaron -dijo Nicky.

-¡Haber! ¿Y cómo es que tú sabes eso? -preguntó Alison- En ningún momento me acuerdo de habértelo contado, cómo tampoco te conté si Paolo y yo habíamos sido novios o no.

-Bueno, Alison, no era necesario que me contaras de tu relación -dijo Nicky-. Yo ya me lo imaginaba cuando me llamaste hace unos días para pedirme un consejo de si aceptarle o no una invitación que Paolo te había hecho. ¿No te acuerdas?

-Sí, claro que me acuerdo -dijo Alison-, ¿pero cómo te enteraste de lo otro? ¿Cómo supiste que por culpa de Penélope Paolo yo terminamos?

-Eso tampoco importa -dijo Nicky-. En todo caso, tú estás muy equivocada Alison. Paolo nunca te engañó con Penélope. Ella fue quien lo besó a él cuando estaban en el club y tú malinterpretaste todo.

-Nicky, no quiero hablar de eso -dijo Alison levantándose.

-¡Pues quieras o no me vas a oír! -dijo Nicky sentando a Alison del brazo- Como veo que a mí tampoco me crees lo que te digo, la única manera en que lo harás será escuchando esta grabación -Y sacó de su bolso su celular y comenzó a reproducir la grabación que le había sacado a Penélope.

"-¡De la manera más loca que puede haber! Resulta que ayer, yo fui al club como cualquier otro día y bueno, cuando iba a tomar unos masajes me encontré a Paolo. Yo le confesé que me gustaba, incluso me le insinué ¿sabes? Y el muy idiota prefirió a Alison que a mí disque por que ella era la mujer que amaba.

-¡No me digas! ¿Y qué fue lo que hiciste para separarlos?

-Bueno, es que cuando me iba a ir de la sala de masajes, fingí que me faltaba el aire y que me desmayaba. Paolo no tuvo de otra que darme respiración boca a boca y yo aproveché para besarlo, en ese momento entró la "dama menopáusica" y creyó lo que no era, jajajaja. Oye, pero tú ya lo sabías. Por eso fue nos peleamos esta mañana en el centro comercial ¿no?

-¡Ah, sí! Ya lo sabía, pero quería escucharlo de tus propias palabras. De verdad que mataste dos pájaros de un solo tiro, por que por una parte lograste besar a Paolo y por la otra, separarlo de Alison".

-¿Qué me dices ahora Alison? -le preguntó Nicky- ¿Todavía sigues de incrédula?

-No puede ser -dijo Alison rompiendo en llanto-. ¡No puede ser Nicky! ¡No puede ser!

-Pues puede ser amiga -dijo Nicky mirándola muy apenada.

-Paolo en ningún momento me engañó -dijo Alison- y yo no quise escucharlo cuando quería darme una explicación. ¿Cómo pude ser tan dura e injusta con él Nicky? ¿¡Cómo pude!? ¿Ya con qué cara voy a pedirle perdón si en este momento debe estar odiándome?

-Alison, Paolo no te odia ni te odiará -dijo Nicky tomándola de las manos-. Él te quiere y te quiere mucho.

-Pues el amor por mí se le debió haber acabado -dijo Alison-. Esta mañana lo hice sentir como lo peor, le fui indiferente, todo por culpa mía, por no creer en él, por ignorarlo.

-Debes confiar en que Paolo entenderá tu reacción -dijo Nicky-. Es lógico que reaccionaras así luego de creer que te engañaba con otra mujer.

-Yo… yo… necesito pensar -dijo Alison y embargada en llanto, se levantó de la silla y salió corriendo a su cuarto.

Por las calles de la ciudad, Paolo caminaba tristemente, recordando las duras palabras de Alison hacía unos momentos. En medio de su distracción, lo despertó el sonido de su celular.



-Sí, diga -contestó Paolo.

-Paolo, soy yo Nicky -dijo Nicky que era quien llamaba, hablando también desde su celular en su apartamento.

-Ah, señorita Nicky -dijo Paolo sin prestar mucha importancia-. ¿Cómo le fue con Penélope? ¿Logró grabar su confesión?

-Sí, sí lo logré -respondió Nicky-. Llevé a la muy estúpida a una discoteca y allá logré emborracharla poco a poco. De esa manera pude grabarla cuando me confesó la verdad.

-¿De verdad? -se sorprendió Paolo cambiando inmediatamente de humor.

-Sí, precisamente hace unos minutos Alison la oyó -dijo Nicky.

-¿Ya la oyó? -preguntó Paolo muy consternado- ¿Y qué dijo? ¿Cómo reaccionó?

-Está muy arrepentida de comportarse tan indiferente con usted -respondió Nicky-. Se siente muy mal la pobre, hasta piensa que usted la debe odiar. En este momento está encerrada en su cuarto llorando. Paolo, lo mejor es que usted venga y hable con ella, hágalo para que se convenza de que usted la ama todavía, por favor.

-Claro señorita Nicky -dijo Paolo.



-Nicky, voy a salir para +Sound -le dijo Alison a su amiga, mientras se dirigía a la puerta del apartamento.

-¿Para +Sound? -se sorprendió Nicky, bajando el celular y cubriéndolo con su mano.

-Sí, debo ir por que Alexa me va a comentar algo importante -respondió Alison-. De paso, recogeré mis cosas de la oficina y trasferiré los quinientos millones de pesos de mi cuenta a la cuenta de la revista.

-Claro, así no los hayas robado tú, aparecieron en tu cuenta y debes devolverlos -dijo Nicky.

-Por eso mismo debo irme -dijo Alison-. Nicky… si Paolo vuelve, dile que… no, mejor no le digas nada. Ya me voy, adiós -Y se fue del apartamento. Una vez sola, Nicky volvió a hablar al celular con Paolo.

-Señorita Nicky, ¿sucede algo? -le preguntó Paolo.

-No, Paolo, hablaba con Alison -dijo Nicky-. Iba de salida para +Sound. ¿Por qué mejor no habla con ella allá?

-Me parece bien -dijo Paolo-. Aprovecho que estoy cerca. La esperaré en la entrada de la revista. Muchas gracias señorita Nicky. Gracias a usted es que Alison ha podido darse cuenta de la verdad.

-No es nada Paolo -dijo Nicky sonriendo-. Todo lo hago por que son mis amigos y yo por mis amigos, hago lo que sea.

Entretanto, Alexa estaba en +Sound, en su oficina, caminando de un lado para otro desesperada.



-¿Ah, pero por qué Alison no llega? -se preguntó, mientras miraba el reloj de su celular- Ya es mediodía, es la hora del almuerzo.

Finalmente Alexa tomó su bolso, metió el celular dentro y salió de la oficina. Antes de subir al ascensor, se acercó al puesto de trabajo de su secretaria.

-Margarita, voy a salir a almorzar -dijo Alexa-. Si Alison llega, dígale que vaya al restaurante de la esquina de la revista.

-Así será señorita Alexa -dijo Margarita.



-¿Vas a algún lado? -le preguntó Juan Camilo saliendo de su oficina y acercándose a su hermana.

-Voy a salir a almorzar -respondió Alexa-. Y no sé por qué te lo dije, después de todo, tú tampoco me dices en donde te metes cuando desapareces.

-¿Es un reproche eso que me dices? -preguntó Juan Camilo.

-Tómalo como quieras -dijo Alexa-. ¿Y tú? ¿No vas a salir a almorzar?

-Claro que sí -respondió Juan Camilo-, pero no solo. Invitaré a alguien -Y miró, sonriendo con picardía a la oficina de Estela.

-No me digas que te gusta Estela Conde -se sorprendió Alexa- ¡Lo que te faltaba!

-Sí, sí me gusta y la voy a convertir en mi esposa -dijo Juan Camilo ilusionado-. La haré llevar el apellido Castillo.

-De verdad que tienes muy malos gustos Juan Camilo -dijo Alexa- ¿No se te ocurrió fijarte en otra mujer?

-¿Lo dices por la edad? -preguntó Juan Camilo.

-No, lo digo porque Estela Conde es un imposible para ti -dijo Alexa-. ¿De verdad crees que una mujer como ella se fijaría en un estúpido como tú? ¡Por favor Juan Camilo, aterriza! Ahora con tu permiso, me voy a almorzar. Sigue intentando, haber si la paloma cae -Y subió finalmente al ascensor.

Abajo, en la entrada de +Sound, Paolo se encontraba esperando a Alison mirando para todas partes. En un momento dado, Alexa estaba saliendo, mientras revisaba que en su bolso no faltara nada y fue por eso, que caminando, chocó con Paolo.



-¡Ay perdón señorita! -exclamó Paolo volteando a ella- ¿Se encuentra bien?

-¿Paolo? -se sorprendió Alexa al verlo.

-¡Señorita Alexa! -se sorprendió Paolo.

-¿Qué hace usted aquí? -le preguntó Alexa- ¿Trajo a Alison? ¿Ella está aquí en la revista?

-No, no traje a la señorita Alison -respondió Paolo-. Antes la estoy esperando porque tengo entendido que viene para acá, pero al parecer le surgió algo por que no ha llegado.

-Ya veo -dijo Alexa sintiéndose de repente mareada.

-¿Se encuentra bien señorita Alexa? -le preguntó Paolo preocupado y sosteniéndola.

-No Paolo, no estoy bien -respondió Alexa muy agitada a punto de llorar.

-¿Pero qué le pasa? -siguió preguntando Paolo desconcertado- La veo muy pálida. ¿Quiere que la acompañe a un hospital?

-No, no necesito ningún hospital -dijo Alexa llorando-. Lo que necesito es contarle algo muy importante Paolo.

-¿Algo importante? -se sorprendió Paolo.

-En realidad, yo también estaba esperando a Alison -dijo Alexa-. La esperaba porque debo contarle, debo confesarle algo que ya no me deja vivir, pero en vista de que ella no ha llegado, creo que es mejor contarle todo a usted.

-La verdad no entiendo qué me quiere decir -dijo Paolo.

-Sólo lo entenderá cuando le cuente todo lo que debo contarle -dijo Alexa-, pero no podemos hablar aquí. Mejor subamos a mi oficina. Ahí está bien.

-Sí, está bien -dijo Paolo y ambos entraron de nuevo a +Sound.

Por otra parte, Alison estaba en el locutorio de un centro comercial, transfiriendo de nuevo los quinientos millones de pesos de su cuenta bancaria a la cuenta bancaria de +Sound.



-¡Listo! -exclamó Alison en medio de un suspiro de alivio- Ya devolví esa plata que jamás tomé.

Cuando Alison iba a cerrar la página de internet, se abrió otra en la que aparecía un artículo de noticias sobre ella y que tenía como título: "Alison Castillo roba a +Sound". La joven molesta, se levantó y se fue del establecimiento, pero en eso se encontró con Penélope.



-¡Vaya! ¡Miren quién es! -exclamó Penélope- ¡La ladrona! No lo puedo creer Alison. ¿Cómo pudiste robar a la revista de tu abuela? ¿Es que acaso no tienes corazón?

-Mira Penélope, no quiero discutir ni mucho menos contigo -dijo Alison-. Ya me enteré de toda la verdad y agradece que no te diga lo que te mereces por buscona y resbalosa.

-¿Y es que tú te crees muy perfecta ladrona? -dijo Penélope empujando a Alison brevemente- Yo prefiero quitarle el novio a otras que robarle a la revista donde trabajo que para completar, es de mi abuela.

-Penélope, por favor cállate de una vez -dijo Alison entre los dientes-. No quiero perder los estribos contigo ni aquí.

-¡Pues no me voy a callar menopáusica! -le gritó Penélope- ¡Vamos! ¡Pégame si eres tan valiente estúpida! ¡Pégame! Ahora que estamos aquí, quiero que escuches de mis propios labios que yo sí besé a Paolo, lo besé y a lo mejor él está ciego con tu cara bonita y por eso me rechazó, pero en la intimidad quien sabe. Debes parecer un bulto sudado que se sonroja por cualquier cosa, todo lo contrario a mí que le puedo dar a Paolo lo que se merece en la cama.

-¡Descarada! -gritó Alison, quien acto seguido abofeteó a Penélope con fuerza en cada lado de la cara. Algunas personas de alrededor miraban curiosas.

-¿Cómo te atreves a pegarme estúpida menopáusica? -preguntó Penélope llorando de la rabia, tocándose el rostro.

-¡Yo te lo advertí Penélope! -dijo Alison- Si no te callabas iba a perder la paciencia contigo y ahí tienes el resultado. Espero que la próxima vez, te guardes tus palabras ofensivas ¿Ok? -Y se fue molesta.

En la cafetería de +Sound, Estela se encontraba almorzando distraídamente y en un momento dado, llegó Juan Camilo, quien se sentó a su lado:



-¿Qué quiere ahora señor Castillo? -preguntó Estela- ¿Es que acaso no se cansa de molestarme todo el día o no tiene nada mejor que hacer?

-Ninguna de las dos doña Estela -respondió Juan Camilo.

-Pues entonces no siga perdiendo el tiempo y póngase a trabajar -dijo Estela molesta.

-Doña Estela, antes de irme y rendirme por completo, debo intentarlo una última vez -dijo Juan Camilo-. No me lo perdonaría si no lo hago.

-¿A qué se refiere? -preguntó Estela desconcertada. De repente, Juan Camilo se levantó de le silla, se arrodilló en el suelo y sacó del bolsillo de su jean, una pequeña caja, la cual abrió en frente de Estela.

-¿Acepta casarse conmigo doña Estela? -le preguntó Juan Camilo.

-¿Yo? -se sorprendió Estela.

-Sí, usted -dijo Juan Camilo-. Quiero que sea mi mujer por lo me resta de vida, quiero amarla y…

-¡Ya cállese y béseme! -le interrumpió Estela levantándose de la silla.

-¿Cómo? -se sorprendió Juan Camilo incorporándose.

-Acepto, acepto casarme con usted Juan Camilo -dijo Estela desesperada-. Ya, ahora béseme.

Estela se le aventó a Juan Camilo, besándolo en el acto con mucha pasión y Juan Camilo inmediatamente le correspondió con la misma intensidad.

Pisos más arriba, en la oficina de Alexa, ésta se encontraba con Paolo, dispuesta a confesarle todo. Ambos estaban sentados.



-Bueno, señorita Alexa -dijo Paolo-. Ya que estamos aquí, adelante. ¿Qué es eso que tiene que contarme? ¿Es algo muy grave?

En ese momento, Alison llegó a +Sound. Cuando se bajó del ascensor, notó como los empleados la miraban raro, mientras se murmuraban entre sí.



-Buenos días Margarita -se dirigió a la secretaria de Alexa-. ¿Mi hermana está en su oficina?

-Sí, señorita Alison -respondió Margarita.

-Ok, muchas gracias -agradeció Alison y se encaminó a la oficina de Alexa, pero justo cuando iba a abrir la puerta, se detuvo al escuchar la voz de Paolo y la de Alexa hablando.

-Sí, Paolo, es algo muy grave relacionado con Alison -respondió Alexa en medio de sollozos-. Algo que ya no puedo seguir callando.

-Bueno, entonces ahora con más razón cuénteme -dijo Paolo insistentemente.

-Yo… siempre fui una ambiciosa -contó Alexa-. Desde niña yo había soñado con ser propietaria de todo lo que poseía la abuela: la casa, los carros, las propiedades, pero especialmente esta revista, +Sound. Cuando la abuela pretendía darle el cargo a alguno de mis hermanos o a mí, la ambición en mí aumentó. Juan Camilo y yo nos unimos con el propósito de poder quedarnos con la revista, pero veíamos a Alison como un obstáculo ya que su trabajo siempre estaba por encima del nuestro.

-¿Pero qué es esto? -murmuró Alison sorprendida frente a lo que escuchaba. Adentro, Alexa continuó.

-Cuando la abuela nos confesó que Alison sería la nueva propietaria de +Sound, nosotros la convencimos de que sólo le diera ese cargo, cuando la viera casada. De ese modo, tendríamos tiempo para sacar a Alison de la revista y la abuela no vería a quien más darle el cargo que a mí, y usted Paolo, era un riesgo a que Alison se casara pronto. Por eso, quería hacerle la vida imposible a usted, lograr que se largara lejos cuando recién empezó a trabajar para Alison.

¿Entonces también me vio a mí como un obstáculo? -preguntó Paolo.

-Sí, así fue -respondió Alexa-. Yo por mi ambición, hice muchas cosas malas, pero eso no es lo peor -dijo llorando-. Lo peor es todo lo que le hemos hecho a Alison para poder sacarla de +Sound, hasta que lo logramos.

-¿Hasta que lo lograron? -se sorprendió Paolo- ¿Acaso usted y su hermano son los culpables de todo lo que le está pasando a la señorita Alison en estos momentos? ¿Es eso lo que me quiere decir?

-Sí Paolo -respondió Alexa rompiendo en llanto-. Todo es culpa de nosotros, todo lo hicimos Juan Camilo y yo para perjudicar a Alison. El supuesto robo y la pérdida de la USB, todo es obra de nosotros.

-¡Dios mío! -exclamó Alison, al tiempo que se le saltaban las lágrimas.

-¿Pero cómo es posible? -preguntó Paolo levantándose frustrado- ¿Se da cuenta usted de lo que me está diciendo señorita Alexa? ¿Entonces ustedes si son culpables? ¿Pero cómo hicieron para culpar a la señorita Alison de ese supuesto robo?

-Todo fue por Juan Camilo -respondió Alexa-. El día del cumpleaños de Alison, él vino a mi oficina con una USB que le pertenecía a Alison en la que estaba guardadas cosas de la revista como el diseño preliminar, el número y la contraseña de su cuenta bancaria, incluyendo también el de la revista, la cual Juan Camilo había robado del computador de la abuela. Con todo lo que teníamos en nuestras manos, ideamos dos planes. El primero era desaparecer la USB para que no pudiera salir la edición de la revista y de esa manera dejaríamos a Alison como una irresponsable delante de la abuela. Yo misma me encargué de desaparecer la USB, yo misma la destruí.

-No, no puede ser posible -se negaba Alison entre lágrimas.

-¡Pero claro! -exclamó Paolo- Por eso fue que el señor Juan Camilo despidió a la señora del aseo ¿no? Por que ella había encontrado una USB en su papelera y temían a que dijera algo y sospechara de ustedes.

-Juan Camilo la despidió, pero yo no tuve nada que ver en eso -dijo Alexa.

-¿Y cómo culparon a Alison del robo? -preguntó Paolo.

-Ese era el segundo plan -respondió Alexa-. Consistía en pasar los quinientos millones de pesos de la cuenta de +Sound a la cuenta de Alison, aprovechando que disponíamos de las contraseñas. De esa manera, la abuela revisaría la cuenta de la revista y notaría los millones faltantes, luego llamaría a la policía y ella investigaría, hasta descubrir los millones en la cuenta de Alison, creyendo todos que ella, prácticamente los había robado. Así lo hicimos.

En ese momento, Alison, rota de dolor, decidió abrir la puerta de la oficina lentamente para dejarse ver.

-Alison -se sorprendió Alexa.

-Señorita Alison ¿se siente bien? -preguntó Paolo acercándose a ella.

-Qué decepción tan grande Alexa -sollozó Alison adentrándose lentamente a la oficina-. Simplemente, no puedo creer la clase de persona que eres.

-¿Lo… lo escuchaste todo? -preguntó Alexa nerviosa.

-¿Pero cómo puedes ser tan cínica al preguntarme eso? -gritó Alison- ¡Claro que lo escuché todo! Dios mío, ¿sabes en este momento cómo me estoy sintiendo?

-Yo sé que hice mal Alison -dijo Alexa-, pero escúchame por favor…

-¿Escuchar que más a parte de lo que ya escuché? -preguntó Alison- ¿Tienes idea Alexa todo el daño que tu ambición ha causado? Por tu culpa la abuela, mi amigo Frank, todo el mundo piensa que soy una ladrona que le robó a la revista de su propia abuela. Por tu culpa, la vida de la abuela estuvo en peligro, me quedé sin trabajo, me tuve que ir de mi casa. ¡Por culpa tuya y de Juan Camilo!

-Perdóname, perdóname por favor -dijo Alexa también llorando-. Sé el daño que te he causado, pero estoy arrepentida. De otra manera no le hubiera contado nada Paolo.

-¿Y es que acaso crees que con palabras de perdón vas a tapar lo que hiciste? -preguntó Alison gritando- ¡Ustedes! Mis propios hermanos haciéndome semejante daño. ¿Cómo pudieron? ¿Cómo fueron capaces sólo por envidia y por ambición? Yo… no puedo imaginármelo, no puedo consentirlo, no me cabe en la cabeza. ¿Tan poco… tan poco les valgo?

-No digas eso, para mí vales mucho como hermana Alison -dijo Alexa- y estoy tan arrepentida de no haberlo visto antes, yo…

-¡No quiero escuchar nada más! -interrumpió Alison, quien acto seguido salió de la oficina y subió al ascensor.

-Paolo, ella no se encuentra bien -dijo Alexa-. Por favor, acompáñela para que no le pase nada. Yo hablaré con Juan Camilo y lo arreglaré todo.

-Claro señorita Alexa -dijo Paolo-. Y no se preocupe, ella ahora está cegada por la tristeza y la rabia y no es para menos, pero cuando se calme, podrá perdonarla a usted y al señor Juan Camilo. Ella es muy buena.

-Ojalá así sea Paolo -dijo Alexa-. No podría vivir tranquila sin el perdón de Alison. Ahora vaya alcáncela antes de que la pierda de vista. De verdad me preocupa que ande sola por la calle y más como está.

Paolo salió corriendo de la oficina y se fue por las escaleras para lograr alcanzar a Alison, pero mientras tanto, ella ya estaba saliendo de +Sound llorando. En eso llegó Nicky en el auto de Alison, que siempre conducía Paolo y lo estacionó en el parqueadero. El cielo de la ciudad estaba muy nublado, ya para llover.



-¿Esa que viene ahí no es Alison? -preguntó Nicky, al tiempo que se bajaba del auto.

-¡Nicky! -exclamó Alison corriendo hacia ella y abrazándola al llegar.

-¿Pero qué lo que pasó Alison? -preguntó Nicky- ¿Por qué lloras? ¿No hablaste con Paolo?

-Me di cuenta de algo horrible -respondió Alison desprendiéndose de Nicky-. Mis propios hermanos son los culpables de que todo el mundo crea que soy una ladrona. Ellos lo hicieron todo para perjudicarme ante la abuela, para hacer que me echara.

-¿Pero qué me estás diciendo? -se sorprendió Nicky- Mira, ahí viene Paolo -Y le señaló a Paolo, quien venía corriendo hacia ellas.

-Nicky, entrégame las llaves del carro -dijo Alison- ¡Entrégamelas! No quiero hablar ahora con Paolo. Quiero estar sola, quiero pensar. Entrégame las llaves.

-¿Y a dónde vas? -preguntó Nicky.

-¡Eso no importa! -dijo Alison- Entrégame las llaves del carro, por favor.

Nicky obedeció a su amiga y le entregó las llaves del auto. Alison inmediatamente subió al vehículo, puso las llaves para encenderlo y arrancó, justo en el momento en que llegó Paolo.

-¡Señorita Alison! -le gritó Paolo- ¿Qué está haciendo? ¡Vuelva!

-¿Pero qué es lo qué está pasando aquí Paolo? -preguntó Nicky- ¿Por qué Alison estaba así? Me dijo, pero no le entendí.

-Ya luego le explicaré todo -dijo Paolo-. Ahora lo importante es saber como vamos a lograr que Alison detenga ese carro.

-¿Y qué tiene de malo que maneje? -preguntó Nicky.

-Señorita Nicky, ella no sabe manejar bien -respondió Paolo-. Puede tener un accidente y mire, ya va a llover, con más razón no puede manejar. Tenemos que seguirla.

-Bueno, entonces tomemos un taxi rápido y alcancémosla -propuso Nicky-. ¿Usted vio por cual carretera se fue?

-Sí, yo vi -respondió Paolo-. Tomemos el taxi -Y en ese momento, la lluvia comenzó a caer poco a poco, hasta hacerse más fuerte.

Una fuerte lluvia está cayendo sobre las desoladas calles de la ciudad, mientras Alison conducía su auto embargada en una profunda tristeza. En un momento dado, su celular timbraba insistentemente, más ella no lo quiso contestar.



-No me contesta Paolo -dijo Nicky, quien iba en un taxi con Paolo.

-Yo no la veo por ninguna parte -dijo Paolo desde el asiento de adelante, al lado del taxista.

-¿Quieren que cambie de camino? -preguntó el taxista.

-No, siga derecho por aquí por favor -respondió Paolo.

Alison seguía conduciendo a muchísima velocidad; las lágrimas cubrían sus ojos y el celular seguía sonando.



-¡Dios mío! -exclamó llorando amargamente- ¿Cómo pudieron hacerme esto mis hermanos? ¡Mis propios hermanos! ¿Cómo puede ser posible, Dios mío?

De repente, las luces delanteras de un auto iluminaron el de Alison; la muchacha reaccionó asustada y en medio de la neblina, ambos autos colisionaron, oyéndose un gran estruendo.



-¡Nooooooooooo Alison! -gritó Rosita despertándose, sudando en la habitación del hospital donde estaba interna- ¡Dios mío! ¿Qué sucedió, qué pasó?

-¡Dios mío! Algo pasó allí adelante -dijo Nicky en el taxi.

-Tiene razón señorita Nicky -dijo Paolo- y no me gusta lo que estoy pensando. Uno de los carros tiene el mismo color que el de la señorita Alison.

El taxi se detuvo en el terrible accidente del que Alison había sido víctima. Paolo y Nicky se bajaron preocupados. Alison estaba medio inconsciente, con la cara en el volante y ensangrentada, con miles de pedazos del vidrio roto del parabrisas sobre su cabeza.

CONTINUARÁ...